Ibarra premia a quien le acercó a Pontaquarto
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Aníbal Ibarra había prometido un cargo al dirigente radical, alistado ahora en el ARI, quien se encolumnó detrás de la campaña por la reelección del jefe porteño, pero no integró las listas del primer reparto con el que el reelecto favoreció a su núcleo.
Bravo es quien lleva a Mario Pontaquarto a los oídos de Alberto Fernández y de Ibarra. Lo conoció en el Senado, donde revista como empleado de la planta permanente, con licencia hasta el 10 de diciembre pasado, cuando cesó su segundo mandato como legislador porteño del radicalismo en la ex Alianza. Allí pensaba regresar al no tener noticias de integrar las nóminas de funcionarios nuevos en la Capital Federal, pero sin que lo olvidara Ibarra, ya que Bravo iría a trabajar al despacho de la hermana, la senadora Vilma Ibarra. De hecho, el 11 de diciembre se presentó en ese despacho. Ese contacto dio fuerza a una de las versiones que circuló cuando se desató el arrepentimiento del ex secretario parlamentario del Senado. Ese relato asegura que el primero en enterarse de que Bravo llevaría a Pontaquarto a la confesión fue Alberto Fernández -el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner- y no el jefe porteño.
Para el lunes 5 de enero el magistrado tiene previsto interrogar como testigo a Gladys Motta, la ex secretaria de De Santibañes, mencionada por Pontaquarto como quien le entregó el dinero para los senadores en la sede de la SIDE.




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