7 de junio 2001 - 00:00

Ibarra resiste golpe del chachismo por el control del Frepaso

Aníbal Ibarra, alejado de Carlos Chacho Alvarez, hace malabares para frenar los reclamos de la tropa del ex vicepresidente que ahora le exige que Liliana Chiernajowsky (esposa de Alvarez) ocupe la vicepresidencia partidaria que él quiere para su puntero favorito, Ariel Schifrin.

Esa interna chica del Frente Grande porteño es hoy casi todo para el jefe de Gobierno, que quiere, a partir de la movida en la que pretende copar el partido, sustentarse para una reelección en el año 2003.

La esposa de Alvarez, funcionaria del gobierno de Ibarra, tiene la conducción de uno de los grupos que le vetan que el legislador Ariel Schifrin ascienda a vicepresidente del FG Capital en lugar de Darío Alessandro, a quien (al igual que Ibarra), Chacho hace rato que no atiende.

«Chacho es de hacer esas cosas, no atender el teléfono, se lo ha hecho a De la Rúa, pero no se va a meter en esta interna, de eso no me cabe duda, no está en él», defendió una funcionaria, ex colaboradora personal de Alvarez durante sus años en el Congreso.

El grupo opositor a Schifrin, que se engloba en los sectores del viejo Modejuso ( Abel Fatala y su tropa) y otros funcionales a ese grupo como el de legisladores porteños (Roque Bellomo, Delia Bisuti, Beatriz Baltroc) no discuten que Ibarra tiene que seguir siendo presidente del FG, pero quieren que la vice la tenga a Chiernajowsky y claman por un reparto en el centenar de cargos partidarios que se discuten, «más proporcional». En cambio ceden que el puntero ibarrista se quede con la silla de la secretaría general. Todo un dilema para Ibarra que ya hirió a este legislador cuando lo excluyó del reparto de su gabinete.

El cierre de listas para la interna pautada para el 1 de julio se postergó del martes para hoy a la medianoche
.

Los rebeldes le amenazan a Ibarra con vaciarle el partido. Esto es que, si no llegan a un acuerdo, no habrá presentación de lista alternativa. En esa postura está Chiernajowsky, con la idea de no legitimar el ascenso del ibarrismo sobre el partido que engendró su cónyuge. Además, todos quieren evitar internas.

Acusación

Otros, aun más duros, incluso siguen amenazando con dividir el pequeño bloque de 7 diputados porteños del Frente Grande, dejando solos a Schifrin y a su principal colaboradora, Vilma Ibarra (hermana del jefe de la Capital).

Esos legisladores separatistas acusan que «
se nos quiere llevar a un partido de aparatos que nunca fuimos», dicen en alusión al jefe de la bancada Alianza, Schifrin. El diputado sufrió además un reto de propios y radicales el martes, cuando presentó cuatro proyectos en la reunión habitual de los bloques que le fueron rechazados y criticados, entre ellos uno sobre ley de comunas de la Ciudad, más afín con el peronismo-belicista que con la UCR y el Frepaso. Por caso contrapuesto al proyecto madre de los frepasistas del que fue autora Chiernajowsky cuando era diputada porteña.

«
Schifrin tiene un estilo metodológico con el cual no coincidimos, tenemos nuestras diferencias en cuanto a la forma de acumulación política, pero creemos que debemos buscar una representación proporcional como siempre hubo», graficó Bellomo, partidario de saltear internas e ir a un acuerdo.

La última interna partidaria que disputó el FG fue en el '99, cuando el ultrafrentista
Eduardo Jozami compitió con una lista de Ibarra por cargos partidario, a pesar, de que como en esta oportunidad las boletas llevaron al jefe porteño como candidato a la conducción del partido. Después hubo una compulsa para dirimir al postulante al sillón que ocupa hoy Ibarra: fue el enfrentamiento con el socialismo que votó por Dante Caputo con buen resultado a pesar de salir perdedores, una compulsa que contó con aportes radicales para uno y otro candidato.

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