Aníbal Ibarra piensa festejar el domingo en Montevideo un eventual triunfo de Tabaré Vázquez, que le servirá de consuelo ante la pronosticada derrota, en San Pablo, de su amiga Marta Suplicy, ese mismo día.
Ibarra intentará festejar el domingo en Montevideo un eventual triunfo de la izquierda uruguaya en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Lo hará para consolarse de la que cree es una segura derrota de su amiga Marta Suplicy en la segunda vuelta por la intendencia de San Pablo, donde se vota también el domingo. Viajará con una minidelegación, para participar de un asado en la embajada argentina, pero al mismo tiempo estará atento a los televisores, como lo hace ante los partidos de fútbol. Es que en esa ocasión el jefe de Gobierno apostará en política, otra vez, a su suerte: esa cualidad de la que se jacta le ha regalado que en el mismo día se disputen las elecciones presidenciales en Uruguay y la segunda ronda por la intendencia de San Pablo. Allí, Marta Suplicy le haría perder al PT de Lula el distrito, si los sondeos aciertan con su pronóstico de derrota de la alcaldesa y se impone José Serra.
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En Uruguay, Ibarra cree en el triunfo de Tabaré Vázquez en primera vuelta y quiere poner a prueba su instinto. En este caso, la suerte del jefe de Gobierno será que de consagrarse la izquierda uruguaya por primera vez en ese país, el triunfo disimulará sin duda que Suplicy, a quien ha demostrado su admiración toda vez que tuvo oportunidad, pierda la intendencia. Con la alcaldesa compartieron los respectivos actos de asunción de sus cargos; lo invitó a participar de la toma del cargo de Inácio Lula da Silva y desde que gobierna la Capital Federal, Ibarra no dejó fiesta, conmemoración o tertulia a la que le faltara a Suplicy en San Pablo -visitas más o menos difundidas-.
Ahora parece que Ibarra hará un giro y dejaría sola a su amiga, con quien en verdad ya ha tenido un entredicho el año pasado. Fue durante la campaña electoral del jefe de Gobierno por su reelección, cuando los pronósticos lo derrotaban (perdió de hecho en primera vuelta) y convocó al esposo de Suplicy, Luis Favre, quien también es consejero y asesor político de la intendente. «¡Esto es un desastre!», sintetizó el hermano de Jorge Altamira a las 48 horas de una de las estadas en Buenos Aires con el equipo de campaña ibarrista. «Nosotros podemos ayudarlos», se ofreció Favre y recomendó entonces que contrataran a Duda Mendonça. Fue tan atento, que además dejó la cotización de los millonarios honorarios de ese especialista, excesivos para las cajas de campaña de los frentistas. No hubo contrato, pero el contacto dejó un gusto amargo.
A tal punto, que recientemente, al ver la derrota en primera vuelta de Suplicy y los dichos de Favre («Si Marta pierde, la culpa será totalmente mía»), el equipo de comunicación de Ibarra se animó a enviar un mail: «Si necesitan algo, podemos asesorarlos», mandaron junto con los guarismos que han elevado la imagen del jefe porteño a más de 40%, según aseguran. Vienen otros tiempos para Ibarra.
• Pronunciamiento
Quizá tenga otro problema diplomático como el que protagonizó cuando presentó en un seminario al uruguayo del Encuentro Progresista Frente Amplio como el futuro presidente.
De ganar Serra y no el PT, ese candidato ya se pronunció sobre la relación que mantendrá con la Ciudad de Buenos Aires. Consideró que Ibarra visitaba San Pablo por ser socialista, no como una visita entre ciudades y que así no lo invitará a sus actos. Después de todo, ya conoce bastante San Pablo el jefe porteño, quien ya pasó por el trance Suplicy, en su caso con éxito.
Ahora Ibarra tiene listas las vituallas para llegar a Montevideo el domingo por la tarde. En la embajada argentina está todo listo para convidar un asado a los visitantes, y el jefe de Gobierno ya cuenta con asiento para esa comida que hará de festejo del triunfo que esperan del Frente Amplio. Hernán Patiño Mayer se ocupa personalmente de esa organización en Uruguay, y en la Ciudad de Buenos Aires es Jorge Telerman -conocedor de representaciones exteriores- quien asesora a Ibarra en esa materia. Si bien con Tabaré Vázquez no mantiene el frentista la misma amistad que con la intendente brasileña, sí ha llegado a una relación más frecuente con Mariano Arana. Ibarra llegará con Martín Sabbatella -el intendente del partido de Morón- y el santafesino Hermes Binner.
Mostrará así una suerte de delegación, ante los uruguayos, apoyándose en las fotos que produce especialmente con el socialista (el único del trío) con la idea de convocar a un frente de centroizquierda. A pesar de que Sabbatella está por lanzar su propio partido en la Capital Federal, los tres integrantes de la comitiva porteña al fin de cuentas supieron compartir las filas del Frepaso, que quién sabe querrán recordar el domingo.
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