17 de enero 2006 - 00:00

Imperdible: el MAS argentino repudia a Evo

Luis Zamora
Luis Zamora
La izquierda criolla, elitista y con una tendencia casi patológica a la atomización, parece además condenada al no festejo: cuando Evo Morales triunfó en Bolivia, con su Movimiento al Socialismo (MAS), cualquier observador hubiese imaginado que sus homónimos argentinos celebrarían esa victoria electoral como propia.

Error: el MAS Argentina, que alguna vez capitaneó Luis Zamora, y ahora preside Roberto Sáenz, no sólo no festejó la victoria de Evo, sino que acusa al cocalero de haber frenado, en 2005, el levantamiento contra Carlos Mesa en el que ellos entreveían un movimiento revolucionario.

Es más: esa rama del trotskismo vernáculo envió a sus «amigos» bolivianos a oponerse abiertamente a Morales y llamó a votar en blanco en la elección en que Evo le ganó a «Tuto» Quiroga. Su extensión en La Paz es «Socialismo o Barbarie», que se opuso a Morales, acusándolo de haber negociado con Mesa.

El MAS, sin embargo, no es la única fracción trotskista local que recela a Morales a pesar de que éste se declara socialista y, además, agrega un condimento indigenista. En realidad, ese es un punto de colisión: el socialismo internacionalista descree de las movidas locales.

Por tanto, también el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), que se alió a Mario Cafiero en la última elección, mira de reojo al cocalero, aunque no fija la misma línea crítica que sus primos del MAS.

Quienes, como éstos, se ubican en una línea extrema de oposición a Morales son los conductores del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), de José «Araña» Montes. No es casual: MAS y PTS fueron aliados en las elecciones del 23 de octubre. Pero ante tanto rechazo hay un grupo que se muestra contemplativo con Evo. Se trata del Partido Obrero de Jorge Altamira y Néstor Pitrola. El PO, aún con reservas sobre los planes de Morales, llamó a votar a favor del cocalero y ahora acompaña sus primeros pasos.

Es, sin embargo, un apoyo segmentado: consideran que Morales encarna un proceso que dará paso, en el futuro, a un movimiento de masas y reivindican, entre otros puntos, que el MAS boliviano eligió a sus candidatos por medio de asambleas populares, un sistema que endulza los oídos del trotskismo versión argentina.

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