Sorprendió el embajador James Walsh al hablar, sin micrófono, sobre el borde de la escalera de la embajada norteamericana. Muchos no pudieron escuchar el agradecimiento a los invitados, tampoco su invocación de que «la Argentina y los Estados Unidos están juntos para enfrentar al terrorismo. Es una batalla en la que no podemos claudicar». Luego alzó su copa e invitó al brindis en el aniversario de la independencia de su país. La seguridad internacional en la boca del embajador no era una novedad: nunca la embajada tuvo tan alto despliegue de protección, con varias manzanas cerradas y presencia de efectivos de Infantería y la Montada. Fue, como siempre en la magnífica casa, una jornada pródiga en invitados, empresarios -casi todos de compañías y bancos-, jueces, embajadores y políticos de todas las tendencias.
No abundaban los representantes del gobierno (ministros, sólo Horacio Jaunarena y Ginés González García) y apenas un breve aterrizaje de Aníbal Fernández (secretario general de la Presidencia). El ministro de Salud prevenía: «Se viene una campaña formidable de las empresas del sector, sabemos con quiénes se reunieron y cuáles son los medios y los periodistas que se prestarán para este objetivo. Es lamentable, pero ya conocemos los nombres de todos y hasta dónde se reunían, empezando en el 'Pedemonte'». Cierta sorpresa ante la denuncia y, luego aceptar que hablara de lo incompleto que aparece Racing para este campeonato. Más sutiles y menos conflictivos se mostraban otros legisladores oficialistas, sea el «hombre de la casa» Miguel Angel Toma a Rodolfo Frigeri, bastante preocupado por derivaciones judiciales en Buenos Aires sobre su actuación en el Banco Provincia (episodio que hasta puede salpicar a Eduardo Duhalde).
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Había también un sólo gobernador, Juan Carlos Romero, y éste parecía disfrutar esa soledad. «Además de ser el único ejecutivo del interior, también soy el único candidato a Presidente». Hablaba con orgullo y prometía que, luego de su viaje a España, lanzará su postulación en la interna justicialista. «Yo no dudo», precisó, casi refiriéndose a otros. Quienes se le acercaban le preguntaban siempre lo mismo: ¿no van a pedir que se adelanten más las elecciones?, nadie va a llegar a fin de año.
Bastante presencia militar, desde el retirado Martín Balza al general Reimundes, cuya última misión fue en Washington. Gente de la Corte Suprema como Guillermo Moliné O'Connor y Adolfo Vázquez, no demasiado al tanto -según revelaban- sobre el proceso en el Congreso que les quitaría la espada del juicio político sobre sus cabezas. El peor momento, en apariencia, ya lo pasaron. Sobre la cuestión del «corralito» tampoco quisieron hablar. Moliné con el tenis y Vázquez sobre su entrevista con el titular de la Corte Suprema en los Estados Unidos.
• Atención especial
Radicales de nota como Enrique Nosiglia y Christian Colombo, el intendente Aníbal Ibarra y, quien gozó de una atención infrecuente, fue Alberto Kohan. Casi cordobés como Walsh, presumía de un estrellato en la reunión como no disponía Guillermo Nielsen de Economía, tampoco el alicaído José Octavio Bordón ni alguien reputado como el economista Roberto Alemann. Como una exhalación pasó, como hace siempre, el periodista Bernardo Neustadt -entre el abanico de profesionales invitados- quien creía que el intendente Julio Alak (La Plata) será el compañero de fórmula de Carlos Menem. A pesar, inclusive, de que Menem afirma que busca a alguien del conurbano y que el propio Alak sostiene que a él nadie le habló de nada. La teoría de Neustadt se apoyaba en otro punto: la indignación de Alak cuando hace 48 horas se afirmó en un medio periodístico que él había arreglado viejos pleitos con Duhalde.
• Tema predominante
Buen servicio, alerta por si este es el último año de Walsh en la Argentina (si se va, se retira de la actividad), y la curiosidad de que el tema económico en esta ocasión fue menos importante que el político, como si el fuego sagrado de internas y elecciones pudiera ocultar, por un rato, la crisis y caída del PBI. ¿O será que los argentinos ya no tienen nada más que decir sobre la debacle?
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