14 de octubre 2004 - 00:00

Indeciso en 2005, Macri ya pide ayuda para 2007

Sin definir aún su lugar electoral para 2205, Mauricio Macri quiere ahora que sus aliados porteños -que lo sueñan candidato en el distrito- empiecen a trabajar para su candidatura presidencial en 2007.

Cada vez que Macri se reúne con sus aliados de la Ciudad de Buenos Aires, no confirma si será candidato a diputado nacional por la Capital Federal en las elecciones del año próximo. Se explaya, en cambio, en su proyecto 2007, cuando aspira a llegar como candidato a presidente «si se dan las condiciones». De otra forma, repetirá la competencia por ser jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Ayer se repitió uno de esos almuerzos y reafirmó esa sensación:

«¿Te vas a presentar en la Ciudad de Buenos Aires?»
, lo interrogó uno de los miembros del bloque Juntos por Buenos Aires, el grupo que se separó de la bancada macrista en la Legislatura porteña, pero que comulga con el jefe de Compromiso para el Cambio.

«Todo el análisis que hice es para la Capital Federal»
, dijo Macri y así una mitad entendió que aún quiere mantener la incógnita; y la otra, que será el primer postulante a diputado nacional por el distrito. «Ya lo dijimos, vamos a definir no antes de fin de año», acopló Horacio Rodríguez Larreta (h), su segundo en Compromiso para el Cambio.

Las preguntas llegaron luego de un conteo de los guarismos que maneja su partido, acerca de un piso de 29% de los votos capitalinos para su postulación en 2005. «Empatamos con Carrió, que no es tan huracán como dicen», se ufanó el empresario.

«Cualquier candidato nuestro retiene 70% de los votos»,
deslizó para alimentar la ambivalencia, dando a entender que podría nombrar un representante en el primer renglón de las boletas electorales. «Estás loco, totalmente equivocado», le espetó Diego Santilli (PJ), quien recordó el caso Alfredo Bravo, a quien Elisa Carrió creyó que transferiría su intención de voto cuando finalmente no logró ser tercer senador por la Capital Federal.

• Sondeos

Macri cree que, en la competencia del año venidero, podría remontar 38% de los votos, lo que obtuvo en la primera ronda electoral contra Aníbal Ibarra en 2003, cuando ganó esa partida (luego perdió en segunda instancia). Supone, de acuerdo con sondeos que le acercan, que arrancaría con un piso de 30% en la Capital Federal y cree que a ese porcentaje podría llegar cualquiera que apadrine, sin ser él mismo. Algunos se acomodaron en la mesa ante esa posibilidad.

Saber qué hará
Macri el año próximo importa a ese grupo -conocido como Nogaró- más que a su propio partido. Es que ese conjunto representa las boletas que fueron adheridas a la candidatura a jefe de Gobierno porteño del empresario, el año pasado, es decir, las que arriesgaron chances por el arrastre del candidato. Sin candidato, cada uno se replegaría a su propio partido -los que lo tienen-, pensando en otra alternativa para renovar las bancas locales o intentar un escaño en el Congreso; lo dejarían casi sin aliados. Es el caso del demócrata Ricardo Bussaca, quien, ante tanta duda, decidió no ser de la partida en el almuerzo de ayer, en un restorán porteño de Rodríguez Peña y Juncal y pensar, además, otro destino para su pequeño partido político. A la comida asistieron, entre otros de la bancada disidente, el radical Jorge Enríquez, Jorge Mercado, Alvaro González, Dora Mouzo, Juan Carlos Lynch y Santilli.

Explicó
Macri que quiere hacer un frente en la provincia de Buenos Aires que integre, por ejemplo, a Luis Patti, y otros sectores de centro que se sumen. Lo mismo se propone en Santa Fe y en Entre Ríos. «Para eso, está caminando tres veces por semana distintos puntos del país», halagó R. Larreta (h).

Al regresar al tema Capital, pidió a esos legisladores aliados un cambio de estrategia:
que no fuercen pedidos de informes o de interpelación contra el gobierno de Ibarra y, en cambio, se propongan leyes positivas, «como la que sacamos para bajar los impuestos y la reforma al Código Contravencional».

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