Indefinición en el Congreso

Política

El gobierno cometió un incomprensible error el viernes con el Congreso. En medio de la puja con radicales y duhaldistas por la votación de impuestos que vencen en diciembre y el Presupuesto 2006, envió al Parlamento un decreto que prorroga hasta el 30 de diciembre el período de sesiones «ordinarias». Fue difícil de comprender hasta por iniciados: ¿por qué un gobierno que no quiere iniciativa en el Congreso les permite a legisladores seguir debatiendo en «ordinarias» proyectos propios por un mes más y arriesgarse a peligrosos debates? ¿Por qué no convocar a sesiones «extraordinarias», en las que sólo se puede votar lo que pide el Presidente, como se hace normalmente? Del error se dieron cuenta en Casa de Gobierno al mismo tiempo que en el Congreso: una hora después de haberlo presentado, un cadete se llevó a la Rosada el decreto de vuelta. No se sabe, entonces, si habrá sesiones «ordinarias», «extraordinarias», o ninguna.

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