15 de octubre 2001 - 00:00

Inédito, el "voto rechazo" que sacudió las elecciones

La abstención fue mucha. Se suma a los blancos y anulados. Da cercano a 30% (1 de cada 3 argentinos). No gustaba lo que hace este gobierno ni las propuestas de quienes se le oponen. El voto en blanco es primero en Capital Federal y Santa Fe (casi el doble del ganador PJ). Es récord histórico con voto obligatorio. En Santa Fe el blanco ganó al PJ y a la UCR juntos y opacó un poco a Reutemann. Tal número de voto en blanco, abstención electoral y voto insultante transforma al escepticismo en el segundo partido nacional. Muestra repudio a figuras políticas y sus propuestas. Tanto voto no válido benefició a partidos chicos. Pone un diputado el Partido Humanista por Capital Federal. Zamora, de izquierda, subió así a 10%. También muestra disconformidad con el país en permanente crisis.

Las distintas maneras de voto crítico, disidente o negativo, fueron la gran novedad de las elecciones de ayer. Aun cuando las encuestas adelantaban que buena parte del electorado se expresaría de esta manera, la dimensión del fenómeno llama la atención y representa la apelación más fuerte que recibió la dirigencia política del país de parte de la sociedad desde la restauración democrática de 1983. Si se toma en cuenta el caudal de voto nulo -que contiene en el sobre un objeto no autorizado por la Justicia como boleta electoral-y voto en blanco (el sobre vacío), esta «fuerza» ocupaba anoche el primer lugar en la elección de la Capital Federal, se imponía en Santa Fe y salía segunda en la provincia de Buenos Aires. Y eso que no se incluye en este porcentaje la abstención, un fenómeno que ayer registró cifras inéditas en la historia electoral (casi 30%). Todo esto sumado, en rigor, cuestiona la legitimidad de los que fueron elegidos positivamente.

Sobre estos datos, que impresionan, se pueden hacer algunas salvedades para ajustar la imagen del fenómeno. La primera es que constituye en alguna medida una tendencia internacional, que en la Argentina se hace muy visible por la obligatoriedad del voto. Votar en blanco, por un prócer o por un personaje de historieta puede ser la salida más a mano para quien desea expresar su desencanto sin transgredir la ley del sufragio. Por más que el porcentaje de abstención ayer se insinuó como inédito, casi de 30%.

Otra acotación que merece la aparición del voto negativo en las cantidades que se vieron ayer es que se trató de una elección legislativa. En comicios en los que no se decide sobre poderes ejecutivos los ciudadanos suelen guiarse más por sus sueños que por sus intereses, lo que los lleva a expresarse sin atender tanto a la responsabilidad como a la convicción.

Formuladas estas dos aclaraciones, el rechazo que se expresó ayer en el voto nulo o blanco -y la abstención-tiene significados múltiples. El más evidente es el de una impugnación general a la actividad política, a la forma en que se lleva adelante y a sus actores. Esta recriminación tiene origen en la percepción de que la clase política está viciada por corruptelas y conductas demagógicas y que también está dominada por una agenda incapaz de movilizar a la sociedad de manera positiva. Pero no debería dejarse de lado que el mayor volumen de «voto rechazo» de la historia, superior al que se registró en 1963 -la «gran nevada» de votos en blanco que ordenó Juan Perón desde Madrid-, coincide con la más larga recesión económica argentina. También con la mayor oleada de inseguridad de la que se tenga memoria. Tiene lógica que en medio de semejante cuadro depresivo se verifique la más importante expresión de desencanto político conocida en la Argentina.

• Destinatario

Además de este mensaje general, el voto nulo o el voto en blanco y la abstención de ayer entra-ñan llamados de atención específicos. Es obvio que uno de los destinatarios de este malestar es el gobierno, principal protagonista de la vida pública. Por más que los funcionarios hayan alentado este tipo de manifestación electoral, ventajosa para el oficialismo: el «voto rechazo» no pone provincias en manos de la oposición ni ocupa bancas en el Congreso.

En esta misma condición del voto negativo está su reclamo hacia el peronismo. Este partido mantuvo su caudal electoral pero no consiguió capturar a la franja que huye de la Alianza, sea por el desencanto que produjo esa fuerza con sus frívolas polémicas internas o por una experiencia de gestión más que pálida. Mirado desde este ángulo, el voto en blanco alude a la crisis del peronismo como fuerza política, afectada por varios factores que conspiran contra su consistencia electoral: desde la incomodidad que muchos de sus dirigentes tienen con su experiencia de gobierno más reciente, pasando por su feudalización territorial y terminando en el cautiverio de su último líder nacional.

Sin embargo, tal vez el lugar de la política donde más golpea el «voto rechazo», allí donde más cáustico se vuelve, es en las corrientes que se plantean como abiertamente antipolíticas. Sobre todo Elisa Carrió y su ARI y Luis Farinello y su Polo Social. Si se hace un relevamiento preliminar de las zonas en las que está radicado con mayor densidad, este tipo de sufragio parece corresponderse con electores que en otro momento se enamoraron de figuras que levantaron como bandera la censura a la política tradicional. Lo que hoy hace Carrió al hablar del «régimen corrupto» o Farinello al levantar lugares comunes tan sensatos como demagógicos.

• Sentimiento

La novedad más importante de la elección de ayer es que el «voto rechazo» canaliza ahora un sentimiento que antes se expresaba en listas electorales que se proponían renovar la política. Habría que ver, al menos a modo de hipótesis, si el desencanto que produjo Carlos Alvarez con su deserción y, más en general, el Frepaso, no tienen que ver con este lugar vacante que dejó el «progresismo» para una franja de la sociedad que decidió entregarse en brazos de la ficción -desde Clemente hasta Homero Simpson-o de próceres mal estudiados antes que adherir a la retórica redentorista de las «Lilitas», «Luises» o «Chachos». Desde ayer, también ellos se volvieron frustrantes.

• Dirección

No se necesita ser muy perspicaz para detectar que el enojo con la política que ayer adquirió un formato visible, está dirigido sobre todo a los partidos que más trajinan con el poder, aquellos que vienen administrando el país y las provincias en los últimos años. Pero, paradójicamente, son estos partidos, el Justicialismo y la UCR, los que más se beneficiarán, al menos en lo inmediato, de la aparición de esta corriente de rechazo. Es que el voto en blanco y nulo vienen a contrariar la formación de cualquier tercera fuerza que amenace a las estructuras mayoritarias en la administración de los presupuestos. Esta perplejidad o engaño es el aspecto más peligroso de la queja de ayer: en el fondo alegra a quienes va dirigida.

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