12 de noviembre 2004 - 00:00

Ineludible sureño va ahora a Gendarmería

Tardó un año y medio Néstor Kirchner en hacer con la Gendarmería lo mismo que hizo con las Fuerzas Armadas al asumir en mayo del año pasado. Ayer precipitó una purga entre gendarmes con el mismo método que impuso León Arslanian en la provincia de Buenos Aires: echó a 12 altos mandos e impuso a Pedro Paseris como nuevo comandante, un hombre propio al que conoció en Río Gallegos, como antes había ocurrido con Roberto Bendini (Ejército) y Jorge Godoy (Marina). Para disfrazar el gesto, el gobierno sugirió presuntos actos de corrupción en una fuerza que tiene fama de seria y de haber bajado índices del crimen en el conurbano donde actúa.

Aníbal Fernández
Aníbal Fernández
El estilo bonaerense de purgas establecido por León Arslanian fue aplicado ayer por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, al anunciar el descabezamiento de la Gendarmería Nacional. Algunos hechos presuntamente delictivos atribuidos a efectivos de la Gendarmería Nacional fueron el detonante que culminó ayer con el relevo de prácticamente toda la cúpula de esa fuerza.

El nuevo titular será Pedro Paseris -que exhibe como máxima cucarda el haberse desempeñado en Río Gallegos, donde conoció y trató a Kirchner-. Se lo considera un hombre muy ligado a Julio De Vido. Estará secundado por Héctor Schenone, un hombre altamente especializado en la lucha contra el narcotráfico. Está bien visto por la « embajada» (de Estados Unidos) y fue ayudante de Timar Musumesi, jefe de la fuerza con Carlos Menem.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, al ser consultado por este diario trató de explicar la desconexión entre los hechos delictivos aparecidos en algún matutino (que no es éste) y la remoción de 12 de los 16 jefes de Gendarmería. Según el ministro hace ya tiempo que en el gobierno se venía analizando el retiro, para fin del año, del jefe y subjefe de esa fuerza. Y que el pase a retiro del resto fue una consecuencia no buscada.

• Revulsión

En todo caso hubo cierto grado de torpeza en el Fernández bonaerense cuando, en conferencia de prensa en la Casa de Gobierno luego de reunirse con Néstor Kirchner, dijo que la purga en la Gendarmería se produjo por «hechos sucedidos» -sin especificar cuáles, alimentando las versiones-, que pusieron a esa fuerza en «una situación no deseada». Y no se aclaró más. Esto provocó una revulsión en la sede de Gendarmería en Retiro -en el edificio Centinela-, donde personal en actividad y retirado reaccionó con manifiesto fastidio.

Entre ellos se comentó que tanto los que se van como los que llegan son efectivos destacados de la Gendarmería. El nuevo jefe III de Operaciones, Enrique Graff, por citar a uno de los nuevos, estuvo durante tres años en la Academia Militar norteamericana de West Point dando clases. Del mismo modo el subjefe ahora en retiro, comandante general Chaumont, no sólo es oficial de Estado Mayor de la Gendarmería de Francia sino que además fue alto comisionado de la ONU en Africa, habla cuatro idiomas y se desempeñó en Italia, España y Francia. Caruso fue rector de la Universidad Católica de Salta, licenciado en Relaciones Internacionales y felicitado en el '95 por haber resuelto bien un conflicto en Rawson (Chubut). Reyes Quejele (jefe III Región-Córdoba) fue quien debió allanar el camino en Santiago del Estero antes de que asumiera el interventor federal Pablo Lanusse.

Sin embargo, algunos hechos que trascendieron periodísticamente en los últimos días pusieron a la Gendarmería en el ojo de la tormenta; por lo menos en opinión del gobierno. Uno de ellos fue una denuncia por la explotación presuntamente irregular de un bar en el polígono de tiro del Centinela por parte de gendarmes, que provocó la instrucción de un sumario.

Otro fue que el domingo pasado una joven de 18 años denunció que fue interceptada por 5 sujetos aparentemente vestidos con uniformes de Gendarmería mientras esperaba el tren en la localidad bonaerense de Derqui, quienes la llevaron bajo amenazas a un descampado y la violaron.

En otro hecho, que también está siendo investigado, sujetos vestidos de gendarmes que se desplazaban en un vehículo con insignias de la fuerza habrían robado 120 toneladas de neumáticos a un convoy de camiones chilenos provenientes de Brasil, al que interceptaron con la excusa de un control de ruta. Este último, de probarse, es de lejos el hecho más grave que se le podía imputar a personal subalterno de Gendarmería.

• Decisión

Pero además para el ministro del Interior no se trata de una purga el descabezamiento, «porque conllevaría un estado de sospecha que es mala para la institución. Yo prefiero llamarla reestructuración», reclamó, conociendo el malestar que había provocado el barrido y sus medias palabras.

«Es una decisión de fondo que significa llevar adelante una estrategia común entre las tres fuerzas de seguridad (Gendarmería, Policía Federal, Prefectura Naval y la Secretaría de Inteligencia), en tareas de suma preocupación para nuestro país como el terrorismo, la droga y el contrabando», afirmó Fernández.

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