Ingresaron en el predio, y todo terminó casi con un saqueo
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Las instalaciones de la ESMA oficiaron de parque público para los manifestantes, que se apropiaron provocativamente por horas del lugar. Los militantes pudieron subir al techo del edificio central y colgar desde allí una pancarta. "No me rindo. No colaboro. Norma Arrostito", rezaba la improvisada bandera en alusión a la sobreviviente de la llamada matanza de Trelew de quien se dijo permaneció detenida en la ESMA y se dice fue exhibida en ese estado por los militares.
En otros edificios, como el Casino de Oficiales o el de aspirantes, se habían concentrado grupos con la misma intención. Sólo en el casino de aspirantes se vio a agentes de la Policía Federal, quienes a su vez cuidaban a un centenar de policías que permanecían sentados esperando. Los militares, por orden presidencial, se habían retirado la noche anterior para dejar a Defensa Civil a cargo del establecimiento. Durante más de una hora los grupos, con osadía, prácticamente ocuparon la ESMA. No hubo impedimento. Recorrieron oficinas, abrieron cajones, izaron banderas propias y hasta se llegaron a un puesto de custodia para colgar una remera con la inscripción «Nunca más». «Esto ahora es del pueblo», decía un grupo de mujeres, que recorría uno y otro lugar, como en un parque ya público.
Lo que había comenzado como acto simbólico terminó en desmanes. Se rompieron vidrios y se quitaron cuadros, ya no con la intención de reemplazarlos, sino para llevárselos, mien-tras una gran parte de los concurrentes, sobre avenida Del Libertador, recuperaba sus asientos en micros para participar después en el acto frente al Congreso. «Algunas personas se llevaron papeles o cuadros pero no hubo grandes destrozos», aseguró Defensa Civil. Una denuncia hizo luego que se desalojara el lugar.




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