Inocentada sospechosa que complicará a Cristina de Kirchner, si gana: reivindican el pacto Gelbard

Política

De la obvia mano de Hugo Moyano y la nueva CGE oficialista, ayer se firmó un pacto simbólico por otro que, se supone, vendrá. Homenaje a la falsa "inflación cero" de José Ber Gelbard, acompañado por José Rucci desde la CGT. En suma, pronóstico de tregua entre precios y salarios para contener la inflación más el adorno de otras coincidencias que supondrán vestirse del acuerdo de La Moncloa. Más allá de la buena intención de estos añosos orientadores de la economía, lo cierto es que este tipo de pactos parecen una inocentada para Cristina de Kirchner si llega a ganar el 28 de octubre. Empresas y sindicatos, desde ahora, saben que deben modificarsus ingresos hacia arriba, antes de cualquier firma, porque el congelamiento posterior seguramente los dañará con los meses. Una carrera adicional a los actuales índices de costo de vida, un perjuicio de pícaros o ilusos que dicen saber controlar la economía. Un daño a la gestión venidera.

«No hablemos de pacto; hablemos de diálogo o de consenso social. Pacto suena feo», corrigió Hugo Moyano a Daniel Millaci cuando el flamante titular de la CGE usó ese término para referirse a un acuerdo -«pacto social» dijo- entre trabajadores y empresarios.

En una fecha emblemática, porque 30 años atrás moría José Ber Gelbard, fundador de la CGE y artesano del pacto social que pergeñó Juan Perón en el 73, Moyano se abrazó a la cúpula empresaria para «remixar» la alianza CGT-CGE que en su momento sellaron Gelbard y José Ignacio Rucci.

La semana próxima, la comitiva cegeísta se trasladará en bloque al edificio sindical de la calle Azopardo para devolver la gentileza y, recién entonces, firmar un documento conjunto de apoyo a la concertación social que empuja la candidata Cristina de Kirchner.

«Compartimos la idea de un proyecto nacional», explicaron ayer, desde la CGT.

El acercamiento se produce en un momento extraño: la CGE acaba de salir, luego de un trabajoso proceso judicial, de una crisis que la mantuvo paralizada durante varios años. La CGT, en tanto, padece una atomización que debilita la jefatura del camionero.

Habría que descubrir como padrino de esa sintonía naciente a Julio De Vido, el ministro con quien Moyano tiene vínculo más fluido, y quien facilitó la proclamación de Millaci como presidente de la CGE.

Una breve historia: Millaci es un empresario del transporte ligado al grupo Cirigliano, que por su dimensión y expansión -interviene en trenes, colectivos y hasta tiene en carpeta una aventura aérea-es de los que reciben jugosos subsidios oficiales.

  • Jugada

    De Vido pulseó para que Millaci acepte presidir la CGE mientras Carlos Kunkel se mostraba como protector de Marcelo Fernández, que repartía tarjetas al lado de Cristina Kirchner, declarándose presidente de esa confederaciónmientras estaba intervenidapor orden judicial.

    La cumbre CGE-CGT se enmarca en la jugada de Moyano de tratar de instalarse como promotor de la concertación social, pero con un sesgo diferenciado de la concertación política, ensamble político que los sindicalistas dicen «entender», pero no terminan de digerir.

    Se ubica, además, dentro del proceso moyanista de ganar posiciones en medio de la cruenta interna sindical. Un poco hacia afuera, saliendo de la bruma gremial, pero sin descuidar el adentro. Por lo pronto, ayer suspendió la convocatoria al plenario de secretarios generales. Además, logró que el funcionario al que sindica como su enemigo en el gobierno, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, lo premie con un elogio sobre la «conducta racional» que tuvo el camionero durante los años que lleva como secretario general de la CGT.

    Ayer, además, habló con Kirchner, quien le agradeció que formalmente la CGT haya defendido la postura del gobierno respecto de la presunta existencia de una operación sinárquica para disparar la inflación. Rewind: quince días atrás, Moyano dijo no creer «nada» en el INDEC.
  • Dejá tu comentario