17 de diciembre 2000 - 00:00

Insiste Ibarra en conseguir fondos del juego en Capital

Aníbal Ibarra redobla ahora la apuesta y se dispone a un nuevo enfrentamiento lúdico con sus socios radicales: insistirá a partir de hoy para que los legisladores porteños, antes de fin de año, le homologuen un convenio que firmó con Lotería Nacional que le permitirá recibir dinero del juego, incluso del casino flotante.

Radicales y frepasistas votaron enfrentados la ley de juego de la Ciudad que aún no está promulgada y volverán ahora al ruedo con el debate para aprobar el documento, que es el único instrumento con el que cuenta la Capital para empezar a recaudar de las apuestas en el distrito.

El jefe de Gobierno busca recuperar una parte de los $ 100 millones anuales de las apuestas que los porteños hacen a Lotería Nacional y que actualmente se lleva el Ministerio de Acción Social a cargo de Graciela Fernández Meijide. Ibarra quiere que en sesión extraordinaria la Legislatura apruebe el convenio que firmó con Lotería Nacional, que le permitirá recaudar en el primer año $ 30 millones, en el segundo $ 40 millones y en el tercero $ 50 millones, lo que se calcula es la mitad de lo destinado a la Nación.

Si la Legislatura no aprueba ese contrato, la estrategia de la Capital para sumar a su presupuesto mediante las apuestas demandará un largo proceso.

Ente propio

En ese caso Ibarra tiene previsto crear un ente (Lotería de la Ciudad) que comercialice su propio juego y competir con las loterías que tienen habilitación en el distrito, unas 3.000 agencias entre las de Lotería Nacional y las
provinciales.

La reglamentación de la ley de juego de la Ciudad, sancionada entre la noche del jueves y la madrugada del viernes pasado, aún no está redactada, pero la idea es que a través de la norma, se revisarán todas las concesiones de las agencias que hay en el distrito y las salas de bingo.

El problema que puede tener Ibarra, para la aprobación del convenio por parte de los legisladores es que el documento incluye recibir dinero de las apuestas del polémico casino flotante, amarrado en la ribera de la Capital, que generó un problema judicial de jurisdicción entre la Nación y la Ciudad que aún no tiene fallo. Esa cláusula es la que genera la nueva batalla entre radicales y frepasistas. Tanto diputados nacionales del Frepaso como del radicalismo se manifestaron en contra de la instalación de un casino contraponiéndose a los legisladores ibarristas. Les esgrimieron argumentos morales y éticos, que ahora la UCR refuerza con respecto al convenio, porque dicen que si se considera ilegal el casino flotante, no está bien que se reciba dinero mientras está allí. El Frepaso podría aprobar el contrato en la Legislatura como lo hizo con la ley, sin los votos de radicales y socialistas y, en cambio, con los del opositor bloque Encuentro (cavallistas, belicistas y peronistas). La bancada no adoptó todavía su postura pero se inclinaría a permitir que la Ciudad recaude (aún del casino flotante) antes de perder la posibilidad de esos fondos vetando el convenio.

Prohibición

La UCR quería incluir en la ley la prohibición de instalar casinos en la Capital, pero sólo logró que se agregara una cláusula transitoria que insta al gobierno porteño a realizar acciones tendientes a que se clausure el casino flotante, concesionado por Lotería Nacional a la empresa Cirsa. Desde el Gobierno de la Ciudad dicen que esa cláusula «es un saludo a la bandera», para graficar la poca validez que tiene, pero que además «podríamos sugerirles que la cambien por una declaración, ya que en leyes no se ponen expresiones de deseo», aseguraron con respecto a las supuestas acciones que el Gobierno de la Ciudad podría realizar para conseguir la clausura del barco ruleta.

A su vez, se ratificó la prohibición de instalar casinos privados, pero como contrapartida
se reforzó el artículo del permiso: el jefe de Gobierno que quiera poner una ruleta estatal en el distrito debe enviar el pedido a la Legislatura, y es el único que puede hacerlo, es decir, que la iniciativa no puede salir de los diputados, sino del Ejecutivo. Ese permiso requiere de dos lecturas del proyecto y mayoría especial para su aprobación, lo que significa una primera aprobación, luego una audiencia pública para que opinen los vecinos y la aprobación final, todo con dos tercios del total de votos de la Cámara, 40. Hoy, si Ibarra quisiera solicitar el permiso no cuenta con esos 40 votos: el radicalismo está en contra, y la oposición Encuentro, que cuenta con 20 bancas contra 25 de la Alianza, también, además de que hay que restar los 13 votos en contra de la UCR y los 4 de los socialistas.

Razón

La razón por la que Encuentro sin embargo defendió la norma y la aprobó en general y en particular con el artículo del casino incluido es que «si poníamos que se prohíben los casinos, una futura Legislatura o esta misma, necesita sólo 31 diputados de los 60 que somos para dar quórum y levantar la prohibición, pero además de esos 31 diputados con 16 votos, que es mayoría simple, era suficiente», según explicó el belicista Lucio Ponsa Gandulfo en sintonía con la frepasista Vilma Ibarra. Por eso cuando Ibarra asegura que no está en sus planes poner una ruleta porteña, también sabe que las dificultades serían demasiadas para hacerlo, incluso porque Encuentro, anticipó que no votaría un permiso para que se instale un casino porteño aunque sea estatal.

La polémica quedará nuevamente abierta en el seno de la Alianza cuando llegue al recinto el tratamiento del convenio, que Ibarra envió hace más de un mes a la Legislatura. El debate quedó supeditado a que primero se aprobara la mentada ley de juego que ya se sancionó. Si finalmente el convenio se aprueba, cuando concluya en 2003, la ciudad deberá contar con sus propias apuestas y cadena de distribución

Dejá tu comentario

Te puede interesar