2 de abril 2001 - 00:00

Insólito Álvarez: Si fuera más joven me iría del Frepaso

«Si yo tuviera unos años menos, empezaría de nuevo como quieren ustedes», se sinceró un nostálgico Carlos Chacho Alvarez delante de los frepasistas «rebeldes» que el sábado decidieron abandonarlo y montar un bloque propio de 10 diputados en el Congreso.

Con 52 años y sin posibilidades -según él-de reencauzar su vida política fuera de la Alianza, trató de contenerlos en la Casa del Frente (en la avenida Callao de la Capital Federal, a cuadras del Congreso nacional) el viernes con una versión propia de la frase inmortalizada por Antonio Cafiero. «Si yo fuera más joven, seguramente me afiliaría al Frepaso», dijo en más de una oportunidad el veterano senador peronista.

En vísperas del plenario disidente que formalizó la fractura del chachismo, Alvarez rompió el silencio doméstico y recibió a caciques de la Legislatura bonaerense
con el pretexto de bajarles línea. El ex vice, en realidad, pretendía desactivar la asamblea de la división que el sábado organizaron los diputados nacionales Marcela Bordenave, Gustavo Cardesa, Jorge Giles, María América González, José Luis Lanza, Eduardo Macaluse, Elsa Quiroz, Federico Soñez, Ramón Torres Molina y Alfredo Villalba.

Mañana, a excepción de la creadora del televisivo «El rinconcito de los jubilados», los díscolos -todos menores de 50 años-iniciarán conversaciones para armar un interbloque con Alicia Castro, la radical Elisa Carrió, los socialistas de Alfredo Bravo y el entrerriano Juan Domingo Zacarías, cercano al cura Luis Farinello. Sumarán 16 bancas, 4 más que Acción por la República. Las charlas parlamentarias podrían tener su correlato electoral con una multicolor entente que quiere ser progresista.

Costumbre rota

De no haber sido por esta secesión inminente, Chacho no hubiera roto la costumbre de aislarse o rodearse de incondicionales (Darío Alessandro, Juan Pablo Cafiero, Rodolfo Rodil, José Vittar y Ricardo Mitre) para invitar a Aldo Sampedro y a la totalidad del bloque de Diputados de la provincia -fueron 16 de los 18 miembros-por primera vez en los últimos cuatro años. La mayoría de ellos está acostumbrada a ver a Alvarez por TV. En la pantalla, lo veían más joven y, en consecuencia, menos conservador. Por eso, en algún momento se ilusionaron con llevarlo al plenario del Parque Centenario.

Delante de ellos, trazó un panorama caótico y subrayó que «Domingo Cavallo es el único capaz de resolver esta crisis». « José Luis Machinea fracasó y López Murphy apareció como una alternativa retrógrada; ahora vino Cavallo a aplicar la Carta a los Argentinos», pareció bromear el ahora discutido jefe partidario.

Tanta prodigalidad de halagos al ministro de Economía, obligó a sobreactuar una desmentida. «Quiero aclararles que yo no hice nada para que se incorporara al gobierno», se atajó en conocimiento de que los rupturistas se van, precisamente, porque el ingreso de Cavallo equivale a un punto sin retorno. «Imagínense que no pude poner ministros del Frepaso, menos podía hacer algo por él», abundó el anfitrión.

En cuanto al plenario «
renegado», dedicó una filípica para Macaluse, Villalba y compañía. «Lo de este grupo es muy testimonial, porque no se puede ir contra la Alianza, ése es el límite que tenemos», advirtió. Sin prever que al día siguiente reunirían más de 2 mil personas que cuestionan su liderazgo, informó que « 95% del Frepaso está de acuerdo con seguir en la Alianza». Aunque se negó a revelar si la encuesta se había confeccionado en Varela-Varelita o en su despacho de la Casa del Frente. Finalmente, insistió en que «éste no es momento de debatir, porque podemos terminar en una fractura».

Objeciones

Luego de que Alejandro Mosquera asintiera las palabras de Alvarez (una curiosidad que, en conmemoración del golpe del 24 de marzo, hubiera deslizado que Cavallo era un «continuador» del Proceso), la legisladora bonaerense Susana Amaro -animadora de la Corriente Auyero y adláter de Villalba-se atrevió a objetar que « siempre nos enteramos de las decisiones del Frente por los diarios». « Si no debatimos ahora, ¿cuándo lo vamos a hacer?», inquirió ante el silencio de los leales a Rodil y «Juampi» Cafiero como Daniel Cieza, José Román, Alicia Paz y Graciela Podestá. « Ya dije que casi todos en el Frepaso están de acuerdo con seguir en la Alianza», repitió Alvarez como un autómata.

El cafierista desencantado
Adolfo Aguirre se acopló al audaz coro anti-Chacho y recordó que «yo vengo del gremialismo (ATE) y no puedo mirar a los trabajadores y explicarles que seguimos en la Alianza». Aguirre, a imagen y semejanza de los diputados nacionales, podría formar una bancada independiente en la Legislatura junto a Amaro, Graciela Banzán (cercana a Alicia Castro), Horacio Piemonte (hombre del intendente de Lomas de Zamora, Edgardo Di Dio) y la intransigente Fátima Nader. « Los radicales, Alfonsín, 'Fredi', Moreau, se dan el gusto de pegarle a De la Rúa y nosotros, cuando nos oponemos a algo, quedamos como traidores a la Patria», elevó la voz. « Sí, putean pero después terminan todos juntos», adoctrinó Chacho.

Banzán
continuó el crescendo de sus colegas y se plantó frente al dueño de casa. «Nosotros dijimos que íbamos a implantar la nueva política y terminamos arrastrando metodologías que siempre castigamos. Tenemos 500 mil afiliados, la mayoría de las cuales son producto de fichas compradas», reprochó la diputada en directa alusión a la cúpula provincial que capitanea Graciela Fernández Meijide. Para que no quedaran dudas, acotó que « la conducción bonaerense fracasó y amparó malas prácticas». Alvarez enmudeció. A la salida, los amigos de Rodil se encargaron de reconvenir a sus compañeros descarriados que se despidieron de Chacho como si fuera la última vez que lo veían.

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