Eduardo Duhalde intentará asumir esta semana su nuevo cargo de interventor del PJ Capital, de acuerdo con una resolución del congreso que el PJ nacional realizó el sábado en Lanús (ver nota en Contratapa). Mientras la movida espera una contraembestida judicial, que podría pedir la impugnación de esas decisiones, en el distrito porteño se desempolvan las listas de candidatos a conducir el PJ Capital que tendría su inter-na en marzo, de acuerdo con lo que viene anunciando la actual interventora, Ana María Mosso. Otro calendario que marcará el cronograma de normalización del PJ porteño está supeditado al día en que Carlos Menem recupere su libertad, ya que conserva la conducción formal del partido de la que no pudo desplazarlo Duhalde y sus acólitos lo estimulan a un contraataque. Daniel Scioli, Carlos Grosso, Jorge Argüello, Eduardo Rollano son algunos de los postulantes a la conducción porteña, a los que les surgirán más competidores en estos días, como la ex legisladora Raquel Kismer de Olmos y un Gustavo Béliz indefinido todavía por jugar dentro del peronismo o seguir afuera como lo hizo el 14 de octubre.
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El ex gobernador bonaerense comenzará esta semana una ronda de reuniones con todos esos sectores en danza, a la vez que ya inició un sondeo con algunos legisladores porteños peronistas. Estos acaban de unificarse en un bloque único en la Legislatura de la Capital, que suma 18 bancas, y ayer armaban una reunión de apuro que tendrían hoy para analizar cómo repercute en esa unidad el resultado del sábado. Duhalde durante el fin de se-mana logró un golpe de mano en el distrito que había atrapado el interés de Carlos Ruckauf en vías a la elección pasada. El objetivo del gobernador era entonces disputarle a Carlos Menem la hegemonía en el territorio donde el PJ se encontraba más disperso que nunca tras el papelón electoral de 2000 (1,6% de votos) y con el convencimiento que moviliza también a Duhalde ahora: posicionarse en el distrito, que por su importancia, es estratégico para cualquier proyecto presidencial. Lo alienta la suma de los votos que sacó Béliz en una lista a senador y Scioli en otra boleta a diputado nacional. Cree, como otros, que la ecuación plasmada en una tira única hasta podría haberles hecho ganar la Capital Federal.
El electo senador por la provincia de Buenos Aires antes de lanzarse como interventor porteño mantuvo conversaciones tanto con Béliz como con Scioli en las que mostró su interés por esos candidatos. Duhalde quiere pilotear la normalización del PJ Capital, a cargo de la mendocina Mosso, sucesora del sanjuanino Jorge Escobar, quien había sido designado por Menem cuando después de la derrota electoral en las urnas locales, Raúl Granillo Ocampo renunció a la intervención. Mosso no había recibido ayer ninguna comunicación para abandonar el puesto.
Ahora Duhalde dio como excusa a los gobernadores que Mosso no logró la unidad de las listas y en cambio ató una alianza con el cavallismo. Ese armado reportó dos diputados al PJ oficial. El propio ex gobernador siguió paso a paso los movimientos de la mendocina, que recibieron la negativa final de Béliz de incorporar a la boleta a Scioli como postulante a diputado nacional y así presentar una sola boleta del peronismo. La semana pasada, cuando Ruckauf mantuvo una consulta con sus aliados porteños (entre ellos Fernando Maurette, Rollano y el legislador Guillermo Oliveri) les confió que «Béliz me cansó». Ese trío, del que surgiría también un candidato a presidente del PJ, recordó que Béliz había llegado a una suerte de acuerdo para ser sponsor de la fórmula Ruckauf 2003, pero se apartó de la movida en medio de la campaña electoral y el apoyo del bonaerense recayó sólo en Irma Roy, diputada electa. Duhalde, con las mismas dudas sobre la permanencia en el peronismo del ex menemista, sin embargo asegura que no puede dejar de reconocer el resultado que obtuvo Béliz en la compulsa y que podría recuperar la banca en el Senado sumándose al bloque en ese caso.
Para una porción de los peronistas porteños, llegar a la silla presidencial del PJ del distrito se convierte en la plataforma para aspirar a la Jefatura de Gobierno de la ciudad en 2003. Otros creen que Mauricio Macri sería, en cambio, el candidato para disputarle la Capital a Aníbal Ibarra, sin necesidad de entrometerse en la vida doméstica del peronismo, y consideran que la titularidad del PJ local no es el mejor lugar para la campaña electoral, caso Granillo Ocampo, fracasado en esa doble misión.
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