Interna circular
La interna peronista promete desgranarse en estos días en una nueva línea. A los planteos de Carlos Menem y de Rodríguez Saá por elecciones partidarias, que Eduardo Duhalde avala desde la otra punta del arco, se les sumó Juan Carlos Romero. El gobernador de Salta lanzó ayer un pronunciamiento político envuelto en argumentos técnicos: renunció a presidir la liga de provincias petroleras en queja por las retenciones a las exportaciones y la pesificación del precio del gas. Curioso: estas banderas federales son las mismas que en 2001 llevaron a Néstor Kirchner a pelearse con el entonces presidente Duhalde, retirándole al secretario de Energía de su gobierno. Ese secretario era Daniel Cameron, quien ejerce ahora la misma función. Casi una historia circular.
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Al reclamar la coparticipación de las retenciones, Romero se constituyó en el primer gobernador que se levanta contra el gobierno nacional aferrado a la bandera del federalismo. ¿Cuál es la curiosidad de este «alzamiento»? Que se basa en los mismos argumentos que esgrimió Kirchner frente a Duhalde en 2002.
• Enardecido
En efecto, el actual presidente había integrado el gobierno de Adolfo Rodríguez Saá con Daniel Cameron como secretario de Energía. Cameron abandonó aquel cargo, que recuperó cuando Kirchner llegó al poder. ¿Cuál fue la razón por la cual el funcionario fue retirado por el entonces gobernador de Santa Cruz? La aplicación del régimende retenciones enardecióa Kirchner hasta tal punto que estuvo a punto de trompearse con Duhalde durante una reunión de gobernadores convocada por el bonaerense. En aquel momento, tanto Kirchner como Cameron defendían la aplicación de un impuesto sobre la producción de petróleo y no sobre las exportaciones. Por eso le resultará tan incómodo al Presidente este argumento del salteño.
• Objetivo
Ahora las provincias pretenden recuperar las regalías sobre el valor del petróleo a precio internacional y no sobre la facturación de las empresas (en la que aquel precio aparece recortado en 40% por las retenciones). Sobre este asunto se insinuaron acciones judiciales, entre las cuales la más enfática pero infructuosa fue la del neuquino Sobisch. Mientras Romero se pronunciaba políticamente, los gobernadores Das Neves y Acevedo negociaban con las compañías alguna ecuación que permita evitar los tribunales.
Más allá de los tecnicismos, está claro que el de Romero es un bando político que debe quedar inscripto en el contexto de la interna peronista.Como Kirchner en su momento, este jefe provincial apuesta a llamar la atención con el argumento federal, el menos reprochable desde la Casa Rosada. Sin embargo, todavía no está claro en qué dirección se moverá el salteño. Si bien fue el candidato a vicepresidente de Menem, no estableció ningún contacto con el riojano más que los saludos de rigor cuando éste regresó al país. Pero no debe olvidarse que Romero fue también el líder oculto del grupo federal que llevó a Adolfo Rodríguez Saá al poder de la Nación. ¿Se alineará con ellos en la interna? Acaso sea demasiado riesgoso frente a un gobierno severo con los díscolos. Pero no caben dudas de que, con su carta de ayer, Romero no sólo levantó una bandera, sino también una coartada para que otros gobernadores desenfunden el poncho colorado en un momento en que el poder partidario volvió a estar en discusión.




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