Carlos Soria, ex jefe de la SIDE durante la presidencia de Eduardo Duhalde, y Luis Genoud -ex ministro de Justicia y Seguridad bonaerense durante la gestión interina de Felipe Solá y actual miembro de la Corte Suprema provincial- protagonizaron ayer un fuerte contrapunto sobre la supuesta responsabilidad del gobierno nacional en los incidentes de Avellaneda ocurridos en 2002. Ambos declararon como testigos en el juicio que investiga las muertes de los piqueteros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki durante la manifestación del 26 de junio en el Puente Pueyrredón. Genoud acusó con nombre y apellido a ministros del gobierno de Duhalde por promover un clima de «agitación y provocación» previo a la represión de ese día, en tanto que Soria defendió la posición de la gestión nacional, que buscaba «garantizar el libre tránsito». Alfredo Atanasof, ex jefe de Gabinete, y Juan José Alvarez, secretario de Seguridad de la Nación en aquel momento, fueron los blancos de las acusaciones del hombre de Solá.
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Las diferencias entre ambos funcionarios surgieron en torno a las declaraciones públicas que Atanasof realizó días antes del operativo de seguridad montado sobre el Puente Pueyrredón, que dejó un saldo de dos muertos y 33 heridos con balas de plomo.Atanasof había informado que el gobierno «no va a permitir» que los piqueteros corten los accesos a Capital Federal. «Esa movilización tuvo un ingrediente especial que fueron las declaraciones de funcionarios del gobierno nacional que se entendían como una provocación y creaban mayor tensión. En especial, las de Atanasof», sostuvo Genoud. Soria, en cambio, dijo «no tener ninguna duda» de que Atanasof pretendía «garantizar el libretránsito y cumplir con su deber de funcionario público». Y fue más lejos: «Hay que tener en cuenta que en cualquier momento algún abogado podía iniciarle (a algún ministro) una demanda por incumplir con esos deberes».
La interna del PJ bonaerense no estuvo ausente de esas testimoniales pronunciadas ante el Tribunal Penal Oral número 7 de Lomas de Zamora. Genoud se encargó de elogiar la gestión de Solá, mientras que Soria se ocupó de defender a Duhalde. Genoud aseveró que «el gobernador insistió siempre en no demonizar la protesta social» y que los crímenes de Kosteki y de Santillán « pasaron a ser un tema fundamental» en su agenda, ya que los consideró como un hecho «terrible» y « gravísimo». Soria, actual intendente de la ciudad rionegrina de General Roca, dijo que « Duhalde y todo su gabinete compartían la decisión de no criminalizar la protesta social».
• Insultos
La testimonial de Soria finalizó con gritos e insultos por parte de Vanina Kosteki, la hermana de Maximiliano, quien lo acusó de « mentiroso y basura» y con una orden del Tribunal para que la joven abandone la audiencia. A esta audiencia faltó el ministro del Interior, Aníbal Fernández, que debía declarar como testigo. Otro testigo fue Oscar Rodríguez -segundo de Soria en la SIDE-, quien coincidió con los dichos del ex «Señor 5».
Otro capítulo matizó la declaración del ex jefe de la SIDE, cuando abogados de la familia Santillán solicitaron «que se deje constancia de su reticencia a declarar». Ocurre que se negó a dar el nombre del director de oficina de «reunión interna», la sede de inteligencia de la calle Billinghurst.
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