Antes de poner su sede de la calle Alsina a la venta, el PJ porteño mudará las oficinas con la idea de evitar el estacionamiento de dirigentes locales en tanto sigue su curso la intervención, abocada a cancelar deudas y frenar juicios.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Mientras el kirchnerismo se arma en la Capital Federal bajo la escenografía de un centro de estudios con la mira puesta en 2005, el PJ porteño espera que el interventor convoque a internas, un calendario que no ocurrirá antes del año próximo. Como novedad, el Partido Justicialista de la Capital Federal estrenará nueva oficina la semana próxima, al mismo tiempo que salda las cuentas en rojo de la sede de la calle Alsina. La decisión de ocupar un nuevo lugar, más que obedecer a una renovación política se sustenta en la necesidad de evitar que hagan cola los caudillos barriales. Es que Ramón Ruiz, el interventor, trata de eludir el ingreso al paso de militantes y afines, que en tiempos preelectorales y de austeridad suelen llenar de pedidos los escritorios partidarios porque siempre algo necesitan.
Con más tranquilidad física, cree Ruiz que podrá seguir encauzando la magra contabilidad del PJ Capital, que recientemente logró levantar un embargo sobre las cuentas del sello. Fue por una deuda con la AFIP que, mediante una moratoria, se frenó después de un adelanto extraordinario de fondos con el que auxilió Aníbal Fernández. El partido porteño alcanzaba deudas por $ 1.600.000.
Todavía restan juicios que sortear, pero en la sede de Alsina ya se recuperó la luz y el gas, aunque no el teléfono. La deuda con la empresa telefónica resultó de facturaciones que aparentemente no correspondían a los teléfonos del domicilio del PJ, sino de partidarios que habrían hecho figurar la línea como del partido.
Entre otras cuestiones domésticas, los fondos de auxilio habrían alcanzado también para el pago de los sueldos atrasados, pero la sede de Alsina terminaría de todos modos en venta.
«No es funcional, no tiene sentido mantener la estructura, más en una época de austeridad. Posiblemente la vendamos, pero prefiero normalizar el partido antes», explicó a este diario el interventor Ruiz.
Ese plazo podría ocurrir a fin de año, pero un llamado a elecciones internas responderá por entonces más a la oportunidad que a los saldos contables. El kirchnerismo que rodea a Alberto Fernández, promotor del vaciamiento de congresales en el PJ porteño (lo que provocó la intervención judicial que ejerce Ruiz y así el desplazamiento de Miguel Angel Toma de la presidencia partidaria), sueña con que el jefe de Gabinete tome la conducción de la sede. Sin embargo, Fernández tiene su propia agrupación, el Frente para la Victoria, sello que se utilizará para la elección de diputados por la Capital Federal y oficiaría de franquicia para adosar diversas boletas de candidatos a legisladores porteños.
Dejá tu comentario