Inusual realismo de De la Rúa para reconocer grave crisis
Fernando de la Rúa les dio a los actos por el 9 de Julio de ayer en Tucumán un carácter poco usual. En la Casa Histórica dijo que no se puede hablar de independencia si se vive del endeudamiento. En un discurso inédito por lo crudo en un presidente al que se le ha reprochado ser elusivo y a veces desentendido de problemas de su propia gestión, De la Rúa impactó al preguntarse si hay que «esperar el día en que no quieran prestarnos para decidirnos a solucionar nuestros problemas». No hubo, sin embargo, medidas para enfrentar las demandas de solvencia del mercado. Se las anunció desde el viernes pero hasta anoche sólo se habían conocido los decretos que prometen ajustes en la ANSeS y un modesto recorte en la Secretaría de Modernización del Estado. Tras admitir que no hay nadie en el mundo que esté dispuesto a seguir prestando 15.000 millones de pesos al año a la Argentina, De la Rúa expresó que la principal responsabilidad es terminar con el déficit y «no deberle nada a nadie para poder decidir qué patria se quiere». En una jornada muy tensa por la crisis de financiamiento de Nación y provincias, es saludable que el Presidente tenga esa actitud pero lo será más si se toman medidas concretas para cumplir esos proyectos. En una minirreunión que presidió De la Rúa a 10 mil metros de altura mientras viajaba de regreso a Buenos Aires, ordenó que los ministros vayan a la reunión del gabinete de hoy con proyectos de reducción de gastos con un piso global de por lo menos $ 1.000 millones. Es la herramienta para enfrentar a los mercados en la apertura de hoy y se confía en que el monto que se anunciará apaciguará a los más escépticos. Hoy se reúnen los gobernadores peronistas para discutir el pacto que les reclama la Nación para cambiar ajuste contra financiamiento. Les preocupa la eventualidad de que se emita un bono para compartir entre Nación y provincias el pago de los compromisos previsionales que se llevan la mitad del Presupuesto.
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La apelación de De la Rúa estuvo dirigida a los funcionarios que dependen de él, que nunca hasta ahora lo habían escuchado en público tan preocupado por el ajuste de las cuentas. También lanzó otro mensaje a los gobernadores a que cierren el acuerdo de reducción de gasto contra ayuda para financiar los déficit provinciales. «Los convoco a la mesa donde se resuelven los problemas de la Patria».
El tono que usó De la Rúa estuvo en sintonía con las expresiones de Cavallo en sus últimas intervenciones públicas sobre que «el gobierno ha entendido el mensaje de los mercados». «Están preocupados porque pueda crecer la demanda de crédito del sector público -dijo el ministro el domingo al salir de Olivos- y vamos a trabajar esta semana para que esa demanda se reduzca».
Estas palabras de De la Rúa fueron el centro de su participación en Tucumán de los actos conmemorativos de otro aniversario de la declaración de la Independencia y coinciden con el mes 19 desde su asunción de la presidencia de la Nación, en diciembre de 1999.
Lo recibió a su llegada el gobernador Miranda, quien pocos minutos después de las 10 recibió a la comitiva presidencial en el aeropuerto local. Luego, el grupo se dirigió a la Casa de Gobierno, donde el Presidente recibió el saludo de funcionarios locales y nacionales, tras lo cual salió al balcón a saludar y a llamar a los argentinos a estar «unidos y fuertes en el Día de la Patria».
Posteriormente, en la Catedral, el jefe de Estado escuchó el tedéum del vicario de la diócesis tucumana, José Chávez, quien lo instó a «recomponer los vínculos sociales y a recrear la política como principal instrumento de gestión del bien común, de modo tal que sea ella la que dirija la economía».
• Carteles
Mucha gente se concentró a la vera de la autopista que une el aeropuerto con la capital a fin de saludar al Presidente, así como en los alrededores de la plaza Independencia, ubicada frente a la Casa de Gobierno, donde hubo carteles con las leyendas «Fuerza, 'Chupete'» y «Vamos, Presidente».
Junto al Presidente arribaron a Tucumán el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo; los ministros Ramón Mestre (Interior), Adalberto Rodríguez Giavarini (Relaciones Exteriores), Patricia Bullrich (Trabajo), Héctor Lombardo (Salud), Juan Pablo Cafiero (Desarrollo Social), Andrés Delich (Educación) y Horacio Jaunarena (Defensa).
La comitiva presidencial se completó con el titular de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual; el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo; el portavoz gubernamental Juan Pablo Baylac; el renunciado director de la ANSeS, Rodolfo Campero; el diputado nacional justicialista Daniel Scioli, y el secretario de Turismo, Hernán Lombardi, entre otros. También estuvieron el gobernador de Catamarca, Oscar Castillo; el intendente de Santiago del Estero, José Luis Zavalía, ambos aliancistas, y la primera dama, Inés Pertiné.



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