25 de marzo 2002 - 00:00

Izquierda dividida por golpe

Organizaciones de derechos humanos, movimientos estudiantiles, caceroleros y activistas de izquierda recordaron ayer el golpe militar del 24 de marzo de 1976, con una marcha multitudinaria desde Congreso hasta Plaza de Mayo que no pudo disimular la interna entre las mismas Madres de Plaza de Mayo.

Por cuerda separada, las seguidoras de la insólita Hebe de Bonafini armaron un escrache en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), y, a continuación, se ubicaron frente a la Casa de Gobierno -custodiadas por un vallado y fuerzas de seguridad-, acompañadas por agrupaciones de izquierda y la organización HIJOS.

Al aludir a las diferencias con los organizadores del segundo acto, especialmente con Madres-Línea Fundadora, Bonafini dijo que «no importa cuántos estemos acá, no importa que la marcha no sea la más grande, es la más fuerte, la más valiente, la más convencida y revolucionaria, la que no traiciona, la que no se junta con los políticos corruptos ni con los sindicalistas vendidos». Se olvidó de mencionar su apoyo a la ETA, que le valió la repulsa generalizada en España, y al mismo Osama Bin Laden.

Tras el mitin organizado por Bonafini, ingresaron en la plaza columnas de Izquierda Unida, Partido Comunista Revolucionario, Partido Obrero, Montoneros, Patria Libre y Movimiento al Socialismo, además de la CTA y organizaciones de desocupados y defensoras de los derechos humanos, entre otras. Con una bandera de 200 metros que tenía pegadas 4 mil fotografías de desaparecidos, marcharon también Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Para no desentonar, se atrevieron a pedir la libertad del guerrillero Enrique Gorriarán Merlo.

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