A Mujica lo "sorprende la virulencia del debate" de la política en Argentina

Política

El ex presidente de Uruguay afirmó que "con los defectos que tiene la democracia, la lucha es cómo la mejoramos".

El ex presidente de Uruguay José "Pepe" Mujica afirmó hoy que lo "sorprende la virulencia del debate" de la política en la Argentina, y cuestionó "cómo es posible la democracia si no se habla y no se negocia".

"Me sorprende la virulencia del debate, porque a las diferencias que pueden ser objetivas después se le suma el subjetivismo que es hijo de las heridas. Eso es peor que la diferencia en lo que se piensa, porque corta los puentes y no se puede hablar", resaltó Mujica.

En declaraciones radiales continuó: "¿Cómo es posible la democracia si no se habla y no se negocia? Las sociedades modernas van a ser cada vez más complejas por la multitud de intereses, de puntos de vista".

"El odio es tan ciego como el amor, pero la ceguera del amor es parturienta. Es una ceguera a favor de la vida. El odio nos termina destruyendo. Hace mal hacia afuera, pero hace mal hacia adentro", enfatizó.

"La política no es una profesión, es una pasión que se tiene o no se tiene. Al que le gusta mucho el dinero, que trabaje en la industria o en el comercio. Cuando se está en la política para hacer plata...socorro", subrayó.

Consultado sobre el conflicto que atraviesa la provincia de Río Negro con la comunidad mapuche, respondió: "No entiendo mucho de eso, es complicado. Es complicada la historia de los pueblos de América. Es complicada la historia Argentina".

"Lo que más me está angustiando de nuestra América Latina es, en los próximos 50 años, la velocidad y la intensidad de los cambios", reflexionó.

En otro tramo de la entrevista, Mujica se refirió a la relación entre el territorio argentino y Uruguay: "En el único lugar que mis compatriotas viven y son prácticamente de la casa es en la Argentina. Los encontré en todas partes del mundo, pero esa relación. Nosotros no somos hermanos, nacimos en la misma placenta, somos un pedazo del mismo tajo histórico".

"Los países son hijos de su historia y sus padecimientos. La mayor diferencia es que nosotros somos una aldea y nos conocemos todos, eso nos da un grado de familiaridad que ha perdido la Argentina", concluyó.

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