10 de enero 2006 - 00:00

Juega ya el gobierno en el juicio a Ibarra

La noche del 11 de noviembre Aníbal Ibarra estuvo a un voto de evitar que la Legislatura porteña abriera el camino que lo condujo hasta el juicio político. Esa sesión fue la que disparó la decisión del oficialismo de quitarle los votos que podrían haber avalado su continuidad como jefe de la Ciudad, temeroso de que el escándalo pudiera rozar a Néstor Kirchner. Ibarra no tuvo otro remedio que aceptar el amargo sabor de la ingratitud que ofrece la política.

Pero ahora, el gobierno está dispuesto a devolver el sacrificio y ofrecerle al alcalde porteño los votos que necesite para ayudarlo a permanecer en su cargo hasta 2007. Las voces que calman ese estado de incertidumbre vienen de la Casa Rosada, provienen de Alberto Fernández. Y se sabe que el jefe de Gabinete funciona en tándem con el Presidente.

Si la Sala Juzgadora debiera decidir hoy, 10 integrantes de los 15 que tiene ese cuerpo votarían por la destitución del jefe porteño. Ibarra sabe esto y también que su suerte se define sobre los últimos días. Mejor, o peor aún, en las horas previas al 14 de marzo. Para esos poco más de 60 días el ex fiscal tiene diseñada una estrategia: correr el eje de la discusión sobre su presunta responsabilidad en la tragedia de Cromañón y plantearlo sobre si se está en contra o a favor de su figura.

Las audiencias del juicio también serán clave para influir en la opinión pública y en los votos de los legisladores.

El timing comenzará a definirse el martes 17, entre la marcha de los familiares de las víctimas de Cromañón y el «abrazo» que los ibarristas piensan hacer a la Legislatura porteña mientras se desarrolle el juicio. Un sindicalista y también legislador porteño -con mucha llegada al gobierno- ha prometido un sustancial aporte de militantes. Es un claro gesto del gobierno. Aunque el otro Fernández, Aníbal, se haya despachado por las radios avisando que el Ejecutivo «no va a interferir» en el juicio contra Ibarra.

Sin embargo, esas son las cosas que van a influir en esta carrera por mejorar la posición de Ibarra. Eso y la lectura que se haga de los testimonios que fiscales y defensores han preparado para las audiencias serán determinantes. Los fiscales aportaron 100, Ibarra 43. Más del doble de los testigos hundirán al alcalde porteño y poco más de 40 lo salvarán. Habrá que ver el peso que tiene cada uno de ellos. El número no significa que sean todos importantes o todos insignificantes.

El problema para el kirchnerismo pasa por disciplinar y alinear a sus diputados. En la sesión definitoria para la suspensión de Ibarra de los seis diputados que tenía en el recinto, cinco votaron posturas distintas y no pudo convencer al
«Chango» Farías Gómez de mantener la fidelidad partidaria. Ahora tiene 3 legisladores en la Sala Juzgadora y ninguno votó en bloque. La pretensión es cambiar esa actitud y también comenzar a operar sobre el resto de los diputados porteños, en especial, los que representan al ARI y romper el bloque del macrismo.

Ibarra
dará el primer golpe el martes 17 cuando pida la nulidad del procedimiento en su contra por varias razones. Porque los dos dictámenes acusatorios no reunieron los 30 votos y, supuestamente, porque la Sala Juzgadora no conformó una comisión investigadora.

Sobre esos dos puntos los fiscales
Jorge Enríquez y Jorge San Martino sostendrán que la acusación de presunto «mal desempeño» es genérica y que hubo una comisión investigadora que, entre otros elementos, tomó el informe de la comisión ad hoc de Cromañón, pero que también recopiló la declaración del jefe de la Policía Federal y del ministro Aníbal Fernández.

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