26 de marzo 2004 - 00:00

Juez recorrió instalaciones para inventariar el saqueo

El asalto a la ESMA luego del acto de desalojo encabezado por Néstor Kirchner produjo daños que anoche el juez federal Claudio Bonadío intentaba inventariar en una visita que hizo al predio naval.
El asalto a la ESMA luego del acto de "desalojo" encabezado por Néstor Kirchner produjo daños que anoche el juez federal Claudio Bonadío intentaba inventariar en una visita que hizo al predio naval.
El juez Claudio Bonadío recorrió ayer las instalaciones de la ESMA para verificar el resultado del saqueo que provocaron los militantes que participaron el miércoles en el acto de aniversario del golpe de Estado de 1976.

Después de terminado ese acto oficial, en el cual hizo su discurso Néstor Kirchner, los participantes se retiraron pero un grupo grande ingresó a la ESMA, lo que estaba permitido. Hicieron actos contra los militares y recorrieron todo lo que podían, hasta que un sector comenzó a tirar sillas y escritorios de las aulas de la escuela, se rompieron vidrios y quitaron placas de bronce. Hubo robos de cuadros, papeles, teclados y hasta se habla de la desaparición de 20 computadoras completas, como otro elemento que podía portarse en ese momento.

Elementos más delicados, como simuladores para entrenamientos de pilotos navales, habrían sido retirados antes en prevención de estos incidentes.

• Denuncia

La situación cesó cuando desde la Escuela Mecánica de la Armada se realizó una denuncia al juez, quien ordenó desalojar el lugar, desprovisto de custodia, aunque la Policía permanecía aguardando órdenes -que no llegaron, salvo cuando lo dispuso el magistrado tras la denuncia- en el casino de aspirantes, uno de los edificios que tiene la ESMA.

Personal jerárquico de la escuela le entregó ayer al juez un inventario que había realizado para tener noción de los objetos faltantes.

Por la tarde, el juzgado se apersonó en las dependencias de la ESMA para recorrer las instalaciones junto a personal militar y cotejar los saqueos.

El magistrado incluso analizaba fotografías para tener una idea más completa de lo sucedido,
ya que los manifestantes además pudieron ingresar a lugares impensados como la propia garita de la guardia, permanecer allí y colocar una remera con la leyenda «Nunca más».

La custodia del lugar, durante el día del acto, no le fue permitida a la Armada, que debió retirarse la noche anterior al 24 de marzo y dejar paso a la Policía.

La presencia policial igualmente fue casi nula y así, de todos modos, no hubo incidentes durante el acto, sino luego, al permitirse que los activistas pasearan por todas las instalaciones que encontraban abiertas como el Patio de Armas, donde realizaron un acto y colgaron banderas. Todo ocurrió entre las 15.30 aproximadamente, cuando terminó el acto, y las 17, cuando ya había emanado la orden de desalojo.

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