5 de diciembre 2001 - 00:00

Juran diputados de nueva Cámara que domina también el peronismo

El peronismo retomará hoy el control de la Cámara de Diputados, después de dos años de gestión del radical Rafael Pascual, y se adueñará formalmente de todo el Congreso. El jueves pasado tomó posesión de la presidencia provisional del Senado, a cargo de Ramón Puerta, y con quórum propio.

Hoy, a las 11, en la sesión preparatoria de la Cámara baja, el duhaldista Eduardo Camaño será consagrado presidente, sin opositores a la vista de las fuerzas mayoritarias y tras la jura de 127 nuevos integrantes del cuerpo. Completará, asimismo, un reparto de la interna opositora que significaba un hombre del interior -Frente Federal de gobernadores de las denominadas provincias «chicas»-, Puerta, en la cúpula de la Cámara alta, y un bonaerense ligado a Duhalde, pero de buen diálogo con Carlos Ruckauf en la otra ala legislativa.

Con supremacía de fuerzas -118 diputados propios que equivalen a la primera minoría en un órgano de 257 miembros- y un acuerdo con la veintena de embajadores de partidos provinciales, el PJ designará al sindicalista sanluiseño Oraldo Britos en la vice 1°, a pesar de que el radicalismo reclamaba la propiedad de esa silla, con ayuda del recién estrenado interbloque progresista de Elisa Carrió.

La debilitada UCR, con sólo 68 integrantes y algunos amigos que todavía le quedan en el Frepaso, como Darío Alessandro, deberá conformarse con poner a Fortunato Cambareri en la vice 2°.

Curiosamente, el ARI armó de apuro el jueves pasado una «entente» parlamentaria con frepasistas que todavía responden a Carlos Chacho Alvarez (el tucumano José Vitar, María América González y compañía) y los socialistas populares de Rubén Giustiniani. Por supuesto, no fue para asistir a los radicales en la pelea con el peronismo. Se trata de una cooperativa de desencantados aliancistas que juntaron 27 voluntades para copar la vice 3° con el socialista democrático Jorge Rivas y evitar que se la quede el Interbloque Federal de provinciales, con menos número, pero con una trayectoria de años en el recinto de trabajo mancomunado. Parece que no será posible y los lilistas tendrán que conformarse con jerarquías en comisiones.

• Fracaso

Además de que el intercambio de apoyos con la UCR resultaba insuficiente de antemano para ganar espacio en la conducción, fracasaron las negociaciones que, en nombre del ARI, desplegó uno de sus animadores más bisoños, el ex vice de Eduardo Duhalde, Rafael Romá.

Este último, que se mudó al lilismo en compañía de
Mario Cafiero, fue el interlocutor privilegiado por Camaño en las charlas previas a la preparatoria. Al menos, el sucesor de Pascual se aseguró las manos levantadas de Carrió y los suyos en la consagración de autoridades. Como la elección de Britos era cuestionada por los flamantes compañeros del ubicuo Romá, el resto del justicialismo no duhaldista acercó posiciones con los provinciales.

El núcleo fundado por el demócrata mendocino
Carlos Balter y el neuquino Pedro Salvatori se aseguró la vice 3° para Alberto Natale (PDP), gracias a que trocaron el apoyo a Britos por el decisivo reconocimiento del peronismo a los federales como árbitros en la lidia con el oficialismo. En el plano doméstico, le cedieron a uno de los socios que entran del pattismo la coordinación del interbloque. El puesto quedaría para Miguel Jobe, primer legislador nacional que coló Luis Patti en el Congreso, a quien ahora representarán otros 2 diputados, con el ex futbolista Antonio Rattín a la delantera.

El único que anticipó a este diario que se abstendrá de avalar a
Camaño y al resto de las autoridades, aun las que promueva el testimonial contingente de Carrió, es el trotskista Luis Zamora, quien regresa después de su recordada intervención parlamentaria a comienzos de la década pasada. Podría imitarlo su aliada táctica Patricia Walsh, de Izquierda Unida. La bibancada Autodeterminación y Libertad, que el ex MAS lidera, analizaba anoche la posibilidad de lanzar proclamas antimodelo al momento de dar el sí ante el más veterano, Alfredo Bravo, responsable de encabezar la deliberación, según marca la tradición.

El maestro del PSD, que todavía no pudo asumir como senador porteño por una querella judicial con el peronista
Gustavo Béliz, aprovechará que goza de mandato hasta 2003 como diputado y tocará la campanilla en el debut de los legisladores electos.

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