Néstor
Kirchner
recibió ayer
en Olivos a
intendentes
del PJ
bonaerense,
con la excusa
de hablar
de la interna,
pero terminó
actuando
como
presidente.
«Le vamos a dar pelea a quien sea.» No fue necesario que invoque el nombre: Néstor Kirchner alardeó, ayer, en la quinta de Olivos, que está dispuesto -y quizás es lo que más desea- a que Eduardo Duhalde se anime a competir en la interna del PJ bonaerense.
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Fue durante un encuentro con alcaldes y legisladores de la Quinta Sección, primera escala de una serie de cumbres que el ex presidente, y jefe del PJ, programa con la dirigencia de la provincia. La semana próxima será el turno de la Cuarta Sección.
En la charla dio precisiones que este diario anticipó días atrás: proclamó a Alberto Balestrini como «su» candidato a la jefatura del PJ provincial, confirmó que las primarias serán el 30 de noviembre y avisó que la interna será cerrada.
Pero, incontenible, Kirchner se fugó del apretado corsé de jefe partidario para moverse como un presidente paralelo o, en la más inocente de las lecturas, como el oído atento de su esposa, Cristina de Kirchner, que a esa hora estaba de visita en Mar del Plata.
Visión
En rigor, el patagónico les pidió a los alcaldes que detallen su visión sobre la situación del país y expliquen, minuciosos y sin temores, el estado de la provincia y sus municipios. Ante las observaciones de los intendentes, anotó todo y prometió atender cada planteo.
Es más: además de Balestrini, sentado a su izquierda como futuro mandamás partidario, Kirchner se hizo acompañar por Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia. El neuquino funciona como ministro con dos terminales. Víctima del doble comando.
Sin Florencio Randazzo -que cursó las invitaciones, pero viajó con la Presidente y Daniel Scioli a Mar del Plata, Kirchner recibió a Jorge Rodríguez Erneta (Gesell), Patricio Hogan (Miramar), Juan Pablo de Jesús (Costa) y Héctor Olivera (Tordillo), entre otros.
También visitaron Olivos José Luis «Patón» Pérez (Balcarce), Adrián Mircovich (Madariaga), Juan Carlos Veramendi (Ranchos), Hugo Rodríguez (Lobería), y los legisladores Javier Mazza (Necochea), Tomás Hogan (Miramar) y Juan De Jesús (Partido de La Costa).
La cita aportó precisiones y datos:
Los intendentes descargaron sus dudas y necesidades. Hubo dos ejes repetidos: la paralización de las obras públicas y la necesidad de una política agropecuaria para la región que es, sobre todo, fuerte en ganadería. Kirchner escuchó y anotó: prometió que habrá respuestas rápidas. También dejó que los intendentes descarguen su temor por la cuestión de las cuentas municipales: tienen, en general, problemas de caja y los abruma, además, la cuestión salarial. En el plano local, los sueldos son hasta 50% más bajos que el mínimo nacional y por eso tienen conflictos con los gremios municipales.
Trató, por otro lado, de transmitir calma ante el ruido de los mercados. Dijo que la economía comienza a salir de los sacudones, producto del conflicto con el campo, y transmitió, sin demasiadas precisiones, que en 2009 el gobierno no tendrá problemas para cumplir con sus compromisos de deuda. Sobre la crisis rural admitió errores, pero no metodológicos, sino comunicacionales: dijo, a tono con las objeciones que expresa el peronismo, que los «interlocutores» no fueron los adecuados. Mensaje para Luis D'Elía.
Sobre la interna presentó a Balestrini como su candidato. «Es mi intención que sea Alberto», dijo antes de confirmar que las primarias serán el 30 de noviembre y que se realizarán con padrones de afiliados. Con eso clausuró la intención de sectores del PJ de usar padrones generales para sortearla desactualización de los registros de inscriptos del peronismo.
Toreó, además, a Duhalde. Sin nombrarlo, claro. «Le vamos a dar pelea a quien sea», provocó el ex presidente mirando a Lomas de Zamora justo unas horas después de que, con una falsa distancia, Duhalde aseguró que no le importan las primarias del peronismo, que fue su vida durante varias décadas. En ese punto, Kirchner enfocó la interna de noviembre como una previa de las legislativas del año próximo. «Tenemos que trabajar fuerte para tener un triunfo importante en 2009 y en 2011», se permitió mirar lejos.
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