25 de octubre 2005 - 00:00

Kirchner ahora tras el PJ de Duhalde

Menos de 12 horas después de conocida la estruendosa victoria de Cristina Fernández sobre Chiche Duhalde, el kirchnerismo se abalanzó sobre el último reducto político que, por ahora, preserva Eduardo Duhalde: el control formal del PJ bonaerense.

Florencio Randazzo
, ministro de Gobierno de Felipe Solá, que ostenta una butaca en el comando del Frente para la Victoria, reclamó ayer la renuncia de José María Díaz Bancalari a la jefatura del PJ, paso previo a una dimisión masiva de la cúpula duhaldista.

«Tienen que dar un paso al costado para que el peronismo se renueve»,
le dijo Randazzo a Ambito Financiero. «Arrastraron al PJ a su peor derrota y lo vaciaron de contenido. Pusieron al peronismo en un lugar equivocado mientras la gente apoyó al Presidente», aseguró.

Ayer, el PJ reaccionó de inmediato: reunidos en el Consejo, los duhaldistas anticiparon que resistirán cualquier intento del kirchnerismo por apropiarse del peronismo. «No pueden pedir ninguna renuncia porque son de otro partido», dijo, oficiando de vocero, Osvaldo Mércuri.

El tema sirvió para detonar un áspero debate en el duhaldismo sobre cómo se plantarán frente al gobierno tras el «urnazo» del domingo. Ante eso, brotaron dos posturas diferenciadas: un sector comandado por Hugo Curto propuso iniciar un acercamiento a Kirchner; otro -anoche mayoritario- sugirió mantener la autonomía.

Para los últimos, el pedido de Randazzo es una aberración. Como lo son las palabras del intendente de La Matanza, Alberto Balestrini, amenazando con «ir por el PJ» y la sugerencia, más sutil, que deslizó el jefe de Florencio Varela, Julio Pereyra.

No es casual esa empatía: Pereyra, Balestriniy Randazzo tienen vínculo directo con Kirchner -integraron el comando de campaña de Cristina junto a Alberto Descalzo, que ayer pidió una «autocrítica al duhaldismo»- por lo que el plan para capturar el PJ bonaerense no sería ajeno a los deseos del Presidente.

• Intervención

De hecho, pocas semanas atrás, Kirchner avanzó sobre el PJ nacional a partir de la oportuna intervención dictada por la jueza federal de la Capital Federal María Romilda Servini de Cubría, quien colocó a Ramón Ruíz al frente de la «custodia» del partido.

En teoría, previa depuración del padrón de afiliados, entre marzo y abril del año próximo el PJ elegiría autoridades para ocupar las sillas que están vacantes desde marzo de 2003, cuando tras un accidentado Congreso en Parque Norte la cúpula renunció en bloque.

En Buenos Aires, el peronismo dominado por Duhalde renovó sus mandos en noviembre pasado: Bancalari quedó como presidente y
Hugo Curto como vice.

Ahora, el peronismo kirchnerista de la provincia pretende desplazar a aquel dúo y, en lo posible, provocar la embestida de todos los delegados que, al menos hasta el domingo, se cuadraban ante el ex presidente.

No existen, sin embargo, elementos técnicos o jurídicos para forzar una renuncia global. Temeroso de una maniobra legal, Duhalde diligenció al apoderado
Jorge Landau a regularizar el papelerío para prevenirse de una eventual emboscada kirchnerista.

Esa es la razón por la cual Randazzo -tal como lo hicieron Balestrini y Pereyra anteriormente- sustentan su pedido con fundamentos políticos: al imputarles a Duhalde y a los suyos ser los responsables de la derrota, por 25 puntos de diferencia, que padeció el PJ oficial. Pero con el kirchnerismo sin argumentos jurídicos para obligar a desalojar las oficinas de Avenida de Mayo, Bancalari y el resto de la cúpula duhaldista podrían plantarse en la trinchera a resistir. De hecho, legalmente,
sus mandatos vencen en noviembre de 2008.

Ayer, abrumados por el resultado del domingo, en el duhaldismo no quedaban siquiera arrebatos belicosos. Así y todo, planteaban que fueron elegidos por los afiliados y que, por tanto,
no renunciarían bajo presión. Esa postura puede cambiar en las próximas horas.

Ante eso, el kirchnerismo tendría un recurso para «copar» el PJ bonaerense. La opción más factible sería
autoconvocar un Congreso como el que hizo el felipismo en mayo último.

Por entonces, reunidos en el club Atenas de La Plata, no lograron el número necesario para apropiarse de la conducción. Pero ahora, según sus cálculos, conseguirían los congresales suficientes para
tumbar a la actual conducción y elegir, por Congreso o vía interna, una nueva cúpula.

Dejá tu comentario

Te puede interesar