Kirchner busca reunión con Bush en setiembre
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Como la reunión sería entre el 20 y el 23 de setiembre, ante la realidad de que no habrá aprobación de la tercera revisión del acuerdo que el organismo internacional firmó con la Argentina, lo que Kirchner podría obtener es un aval hacia el futuro, pensando en el diseño de las metas para 2005. Desde la Argentina se intentaría que por tercera ocasión Washington interceda ante la dirección del FMI, ahora a cargo del español Rodrigo Rato, para aceitar un futuro acuerdo que rija en el próximo ejercicio, respetando siempre la idea de no alterar la meta de superávit fiscal de 3% del PBI, algo que, según Kirchner, siempre fue comprendido por Bush.
El argentino debería llevar, además, muestras claras de «buena fe» del Ministerio de Economía de Roberto Lavagna en la oferta oficial a los acreedores de la deuda externa e intentar convencer a Bush de que finalmente habrá acuerdo hacia fin de año.
Desde el Ejecutivo argentino se preparan otros capítulos, que, en teoría, hablarían a favor de Kirchner en algunos temas de interés para los Estados Unidos y la administración Bush. Según la hipótesis que se elabora en Buenos Aires, Kirchner habría cumplido con la promesa de atender tres temas: la crisis boliviana, la situación de Haití y la relación conVenezuela. En el primer caso, Kirchner se comprometió con Bush a ayudar económicamente al gobierno de Carlos Mesa, lo que estaría cumplido con la firma del acuerdo comercial de compra de gas y el anuncio de la construcción del gasoducto entre los dos países y de una vía terrestre.
• Intención
En el caso de Haití, se recuerda que fue Estados Unidos el que pidió la presencia militar de la Argentina en Puerto Príncipe, lo que también se concretó. Finalmente, y en la situación de Venezuela, Kirchner recordaría que él había prometido que se concretaría el plebiscito para que Hugo Chávez se legitime, o no, en el poder, lo que ocurrió el domingo pasado.
La intención desde Buenos Aires es que estos tres movimientos ayuden a darle ante Bush la imagen de un presidente cumplidor de sus promesas y de un aliado en la región que merece ayuda ante el FMI.



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