13 de septiembre 2005 - 00:00

Kirchner, en cóctel con Bush (teme la aparición de Chávez)

Néstor Kirchner, ayer junto al titular de la ANSeS, Sergio Massa, y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, antes del anuncio oficial del aumento de las jubilaciones mínimas. Fue, además de la visita a José C. Paz, la  última actividad oficial del Presidente antes de partir EE.UU.
Néstor Kirchner, ayer junto al titular de la ANSeS, Sergio Massa, y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, antes del anuncio oficial del aumento de las jubilaciones mínimas. Fue, además de la visita a José C. Paz, la última actividad oficial del Presidente antes de partir EE.UU.
Nueva York - La cita esta noche de Néstor Kirchner con George Bush y 168 presidentes más en un cóctel de presidentes en el Waldorf Astoria Hotel, una sesión de fuegos artificiales animada en una universidad por Cristina Fernández y el economista Joseph Stiglitz y la explicación de Julio De Vido a un grupo de ejecutivos de banca sobre cómo hay negocios en energía y otros rubros en el país, son lo más importante de la visita presidencial de cuatro días que se inicia hoy.

Lo demás es accesorio, aunque sea la justificación formal de la pequeña delegación que partió anoche de Buenos Aires e integran, además, los ministros José Pampuro, los secretarios Carlos Zannini y José Nun y los legisladores Carlos Reutemann, Miguel Pichetto, Jorge Argüello y Daniel Varizat. El programa incluye cuatro entrevistas con presidentes ( José Luis Rodríguez Zapatero, Hugo Chávez, el boliviano Eduardo Rodríguez y Vladimir Putin, todo entre jueves y viernes), tres discursos en la ONU ( mañana), una clase de periodismo en Washington a cargo de Cristina y un final a toda campaña en el teatro Native de Queens, santuario de la comunidad criolla que vive por aquí.

La agenda del viaje -como ocurre con este presidente que se deleita en jugar con la libertad ajena (la que tiene él para ocultar sus movimientos se la quita a los demás, funcionarios, periodistas, entornistas y curiosos)- prevé un abanico de actividades que van desde cenas en Bice y Novecento (sus predilectos en la Gran Manzana) hasta discretísimos encuentros con una fila de empresarios y dirigentes que han pedido verlo
. Aún no se sabe si los recibirá -entre ellos están los titulares de entidades de la comunidad judeoamericana-y todos se agolparán en los bares y confiterías del Four Seasons Hotel a la espera de una señal de arriba que los haga subir a la suite. Nada extraño; ese movimiento es la sal de los viajes presidenciales y son los que le hacen inflar el pecho a los mandatarios.

Como este viaje tiene varios gerentes (el embajador en la ONU, César Mayoral, administra todo lo que pase dentro de ese organismo; el cónsul Héctor Timerman, todo lo que pase afuera; el embajador José Bordón es quien armó el almuerzo de hoy de De Vido con los ejecutivos bancarios), todos pueden justificar la incertidumbre en que la responsabilidad es del otro. Pero eso le da tono a una visita donde hay un libreto escrito y que se desarrollará así:

La cita con Bush tiene como objeto sacarse una foto necesaria para cualquier mandatario emergente; más si este Bush de esta tarde es un Bush triunfal. Su embajador ante la ONU, John Bolton, en poco más de un mes (asumió el 1 de agosto pasado) desbarató todo el juego urdido por Kofi Annan para esta Cumbre del Milenio que coincide con los 60 años de la creación del organismo. Annan tenía pensado el lanzamiento de un documento que contiene el pliego de reformas que le den un rol más eficiente -o al menos que lo ayuden a superar la mala imagen internacional de ente decorativo, caro y palabrero que se ha ganado-Hasta anoche ese documento seguía en barbecho y parecían caerse las principales iniciativas que promovieron los países europeo-occidentales y el llamado G-4 (Brasil, Japón, Alemania, Sudáfrica).

Le sigue en gravitación el encuentro que tendrá hoy De Vido en el Americas Council con una docena de ejecutivos que tenían la ilusión de que los recibiera el propio Kirchner
. La cita se armó de apuro, intervinieron Bordón y la gerenta del Council, Susan Segal, que hace un mes estuvo con Cristina en Buenos Aires compartiendo un panel en el hotel Alvear. La idea de De Vido es escuchar preguntas y contarles a los representantes de bancos qué negocios se pueden hacer en la Argentina. El eje de las respuestas es la salida del default y la novedad que lanzarán el jueves Kirchner y Zapatero, un acuerdo para que España y la Argentina salgan de compras por América latina. Esto tiene un nombre: «anillo energético», es decir la explotación de los recursos petroleros, gasíferos e hidroeléctricos de la región en un mundo que, según el gobierno, la mira como el reservorio energético del planeta.

Cierto que esta visión la tenía ya Juan Perón hace más de 60 años y no se ha verificado, pero que España, inversora en negocios de energía en la Argentina desde los años '90 (década que para la península fue gloriosa) acompañe a la Argentina tiene otra calificación para algunos potenciales inversores. Esto es lo que creen Kirchner y De Vido, que hablarán de lo mismo con Chávez, Zapatero, Rodríguez (Bolivia) y Putin. En este diálogo hay más urgencia que virtud: en todos los pronósticos sobre la economía argentina hay una sombra sobre la disponibilidad de energía
.

• Apagón

Aunque lo nieguen en público, los propios inversores externos hablan groseramente de que la Argentina tendrá un apagón a mediano plazo si no invierte en nuevas fuentes de energía. Para eso se necesita más que el voluntarismo de entonar la cumbia del «anillo energético». Basta escuchar el tono con el cual se refieren al tema los actuales inversores en energía del país para entender la preocupación que hay entre quienes ven esto de afuera. Lo que habrá de parte de De Vido es un pedido para que inviertan en la Argentina, un país que promete no hará ya más lo que ha hecho antes. Los que escucharán no son primeras líneas de sus empresas, pero es a quienes hay que convencer de esos extraños inventos criollos que hace el gobierno en materia de inversión, como son los fondos fiduciarios, los bolsones del subsidio o la asociación del sector público y el privado en el nuevo rostro de aquel invento de José Dromi: los proyectos por iniciativa privada.

Los invitados a escucharlo hoy a De Vido en el Council son: Fernando Losada (AMRO Bank); Ulla Polsky (De Duke Energy, grupo con negocios en Neuquén, Chubut y en transporte de gas); los directivos de Bearn & Sterns, Jorge Usandivaras y Javier Timerman ( hermano del cónsul, hijo del periodista); Joseph Rebalsky, del Corp Bank of New York; Darío Lizano, de Santander Latin Equities; Vicente Wright, de Rio Doce Inc.; Donna Hrinak, consejera de asuntos de gobierno de Steel, Hector & Davis; Rodolfo Molina, director para el Cono Sur de UBS Bank; Ricardo Amorín, de West AG para mercados emergentes y un representante del Banco Nación, Gustavo Gastau ( funcionario que honra la tradición de la banca criolla que suma apellidos del campo semántico del dinero como Dadone, Gastaldi, Escasany y ahora Gastau)
.

Para cortar un poco tanta espesura primermundista, a Cristina le toca, también a mediodía, el show en The New School (una universidad célebre para el pensamiento liberal de la costa este), con
Joseph Stiglitz y José Nun. Será un seminario sobre «Etica y deuda: reflexiones sobre la experiencia argentina». Lo organizan el Programa Master en Asuntos Internacionales y un autodenominado Observatorio Argentina que podrá aprovechar para explicar qué observa, quién observa y para qué observa desde esa designación tan grata al pensamiento de la metrópoli que se deleita haciendo la taxonomía de la periferia (el gaucho visto por el hijo del estanciero, diría Jauretche). El programa prevé dos intervenciones de la senadora: al abrir el show, a las 13, junto con el responsable del «Observatorio» y al cerrar, junto con el propio Stiglitz, sobre las 6 de la tarde, casi sin tiempo para llegar al hotel a cambiarse y estar a las 7 en el Astoria con Bush. Hablarán el citado José Nun; los expertos Martín Vahéeles (del Observatorio);

Valeria Esquiven
y Roxana Mauricio (Universidad Nacional de General Sarmiento); Matías Sulfas, de un autodenominado Centro de Economía y Finanzas para el desarrollo de la Argentina; Fran Fernández, de una Securities Industry Association, y cierran Stiglitz, Cristina, Nun y Bradford Smith ( vicepresidente de la Fundación Ford, de larga tradición observando a la Argentina).

Ese grupo lo masajea Stiglitz para producir un documento del que le ha ofrecido compartir la firma al propio Kirchner. El Presidente se precia de ser un aficionado a la economía; como los aficionados, claro, entiende que sabe más que los profesionales, como lo recita en todos los actos de campaña y habrá que ver la sonrisa con que los mirará cuando aparezca su nombre junto al de Stiglitz como coautor del nuevo anticonsenso de Washington. No está previsto que Kirchner participe de este seminario, pero en realidad el Presidente tiene el día libre hasta las 7 y seguramente se dará una vuelta para saludar a este padrino que le ha salido en el Primer Mundo, un barrio en el que tenía el estigma del arroyo.

¿Novedades del viaje? Que Bielsa se queda toda la semana y no regresa, como le había informado él mismo a este diario, el miércoles a Buenos Aires. Por más que Kirchner quiera mostrar sus cartas ganadoras en este viaje (Cristina, Pampuro, Reutemann), ponerlo junto a él también lo puede ayudar al candidato a senador en la difícil elección porteña.
¿La pregunta que se hacen todos? Si Chávez irá esta tarde al cóctel de Bush en el Waldorf Astoria. La invitación la hizo el presidente de los EE.UU. a los 170 mandatarios presentes aquí. ¿Lo invitó? Imposible marginarlo protocolarmente. Si fue así, ¿irá el bolivariano? Si llega a aparecer en el hotel, que se despidan todos de los titulares porque la foto será otra.

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