30 de octubre 2006 - 00:00

Kirchner contiene a Moyano, pero estudia aval para CTA

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Si ningún factor se desorbita y debe revisar sus proyecciones, Néstor Kirchner planea dar en 2007 dos golpes de efecto en el ring gremial: otorgarle la personería gremial como central obrera paralela a la CTA y, en paralelo, potenciar el desarrollo de un núcleo sindical de indiscutible marca K.

No son ideas novedosas. A fines de 2004, el patagónico estuvo a un tranco de firmar el reconocimiento para la central de avenida Independencia. Una oportuna reacción de la CGT abortó el proceso. Tras el fracaso, Víctor De Gennaro se distanció de la Casa Rosada.

A mediados de este año, con menos pompa que la deseada, un bloque de jefes sindicales kirchneristas lanzó el Movimiento de Trabajados para la Victoria, bajo la musical sigla MTV, como bloque políticogremialde respaldo absoluto a Kirchner.

Pero se desató el caos de San Vicente que detonó en Hugo Moyano, aunque sus esquirlas llegaron hasta el despacho presidencial. La reacción fue previsible e inmediata: Kirchner desempolvó las viejas aventuras de avalar a la CTA y armar un club sindical con sello K.

¿Supone esto que el Presidente le soltó la mano a Moyano? No en esos términos. En rigor, fue el gobierno -a través de Aníbal Fernández- el que más alimentó la teoría del complot según la cual de jefe de pistoleros el camionero muta a víctima de una conspiración sinárquica.

  • Impredecible

    «El Presidente no va a crucificar a Moyano, pero lo que pasó le conviene: terminó de probar que 'el Negro' es impredecible y que con él no se puede construir nada serio ni confiable», dijo un kirchnerista que midió el efecto San Vicente en la mirada presidencial.

    Según esa óptica, el escándaloen la quinta que Juan Domingo Perón compartió con Evita en los 40 lo convenció a Kirchner de que debe descentralizar el poder gremial y construir un espacio propio en ese rubro: por eso, su promesa de OK a la CTA y el impulso al MTV.

    La realidad, al menos a simple vista, dice otra cosa. A una semana de los incidentes, luego de un simulacro de destrato -una espera apenas más larga que lo habitual-, Moyano estuvo media hora junto con Omar Viviani, encargado de seguridad del acto, con el ministro del Interior. Incluso se convirtió en un libreto recurrente en la Casa Rosada el que sostiene que, aun con sus errores, Moyano es «el mejor» jefe posible de la CGT. Resulta beneficiado el camionero porque se lo contrasta con Luis Barrionuevo o con los «gordos».

    El dirigente que en el pensamiento presidencial figuró como eventual recambio de Moyano se movió los últimos días en sintonía con el camionero: es Omar Maturano, líder de La Fraternidad, que se mostró con Moyano en Mar del Plata y lo avaló como jefe de la CGT.

    Maturano no da ningún paso sin consultar al ministro de Planificación, Julio De Vido, quien medió para diluir la enemistad entre el maquinista y Moyano y, además, los asoció en el Belgrano Cargas. Son señales cruzadas y para algunos confusas.

    Kirchner ha confiado, asimismo, que el próximo jefe de la CGT, sin Moyano, debería ser un «metalúrgico». Hagan apuestas.

    Quizá, como advierten algunos interesados, se trata de una cuestión de oportunidad, que se dará en el momento en que ocurran dos hechos precisos:   

  • Cuando se defina cuál Kirchner jugará la presidencial en octubre de 2007: Néstor o su esposa Cristina Fernández. El Presidente avisa que hasta marzo de 2007 no se debe hablar de candidaturas, pero los que frecuentan al patagónico aseguran, en su entorno más privado, que Kirchner habrá tomado la decisión antes de las fiestas.   

  • Cuando se ordene la negociación salarial de 2007, que comenzará con baja intensidad entre noviembre y diciembre, y se presume se clausurará entre marzo y abril del año próximo sobre un parámetro que se estima de entre 13% y 15% (entre 4 y 6 puntos por sobre la inflación proyectada para todo el año). Sin el métodomilitarizado de 2006, cuando-Moyano al «arreglar» en 19% para Camioneros fijó el techo de todas las demandas, la discusión que viene sería más flexible.

    Allanados esos asuntos, Kirchner se animaría a dar el paso que no llegó a concretar en 2004: otorgarle a la CTA el reconocimiento como central sindical paralela a la CGT. Con estos plazos, eso podría ocurrir a mediados del año próximo, poco antes de la presidencial.

    Con eso, presumen en la Casa Rosada, la CTA terminará de alinearse con el gobierno tras el sesgo moderado que en teoría le inyectarán los pro Kirchner Hugo Yaski, como secretario general, y Pedro Wasiejko, como adjunto, que sucederán a De Gennaro en noviembre.

    En tanto, para mediados de marzo, el MTV tendrá que tener ordenado el esquema primario de lo que debería ser una construcción «de base» de dirigentes sindicales alineados con el gobierno. Es la tarea que Kirchner le dio a Edgardo Depetri y a Francisco «Barba» Gutiérrez.

    Los dos dirigentes fueron los promotores del MTV y encabezaron el lanzamiento de esa corriente, realizado el 18 de mayo pasado, en la Casa Suiza. La pretensión ahora es mayor: un congreso nacional con 3.000 dirigentes de base al que podría asistir Kirchner.
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