2 de julio 2004 - 00:00

Kirchner-Duhalde, un enigma para Iguazú

Hubiera querido Néstor Kirchner que la semana que pasó dominase el escenario el resultado de su viaje a China. No lo logró ni lo logrará con su arribo mañana, cuando encontrará la calle convulsionada por el avance piquetero y al peronismo enconado con el contraataque duhaldista.
Hubiera querido Néstor Kirchner que la semana que pasó dominase el escenario el resultado de su viaje a China. No lo logró ni lo logrará con su arribo mañana, cuando encontrará la calle convulsionada por el avance piquetero y al peronismo enconado con el contraataque duhaldista.
¿Viajarán en el mismo avión? ¿Se alojarán en el mismo hotel? ¿Será posible retratarlos juntos y sonrientes, como en los viejos tiempos? Estos son algunos de los interrogantes que se acumulan sobre la compleja relación entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. Y la excusa está dada porque el miércoles y jueves próximos los dos deben estar juntos en la cumbre de Iguazú. Allí se reunirán los presidentes del Mercosur (el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el uruguayo Jorge Batlle, el paraguayo Nicanor Duarte Frutos) junto con los de Chile (Ricardo Lagos) y Bolivia (Carlos Mesa).

También estará invitado Vicente Fox, el primer mandatario de México, quien pretende avanzar en una asociación con el bloque.

Duhalde, en su calidad de secretario general del Mercosur, también debe estar en Iguazú. Por eso será inevitable el encuentro con el Presidente, aunque se ignore qué grado de proximidad habrá entre ellos para esa altura de la semana que viene.

En principio, el vínculo entre el gobierno y el duhaldismo seguía ayer cargado de tensiones. Sobre todo, porque desde el Ejecutivo no hubo repudio formal alguno a las declaraciones del piquetero Luis D'Elía, aunque sí una desmentida de parte del garante de las relaciones entre piqueteros y gobierno, el ministro del Interior, Aníbal Fernández. «Quienes lo conocimos (sic) -dijo el ex duhaldista sabemos que esas cosas no pasan por él ni personal, ni intelectual ni políticamente.»

• Poco efecto

La absolución tuvo poco efecto, aunque el ministro del Interior despejó una incógnita de las tantas que vician la atmósfera del peronismo en estos días: cómo tomaría el gobierno la declaración de repudio a D'Elía que, por unanimidad, suscribió el Senado. Aníbal Fernández fue el primero en justificar ese pronunciamiento, aun cuando muchos suponen que Kirchner lo tomará como una manifestación de disidencia.

La cumbre del Presidente con Duhalde, que promueve Alberto Fernández (acaso hoy el hombre más conciliador con el ex mandatario), sigue sin definición precisa. ¿Se realizará antes de que ambos se encuentren, como seguramente sucederá, en Iguazú? Si fuera así, habría que pensar en que eso no ocurrirá durante el fin de semana: el caudillo de Lomas de Zamora viajó a Montevideo y se instaló en su departamento con vista al Golf Club, con la intención de preparar su parte en la cumbre de Iguazú. Esto confirma una presunción que se fue formando brumosamente en la cabeza del jefe de Gabinete: que a Duhalde hoy le interesa poco reunirse con el Presidente.

Sin embargo, cuando se presta atención a los movimientos del duhaldismo, allí se exhibe un espíritu pasablemente cooperativo. Por lo menos, se anticipa que no habrá obstrucción alguna en la sanción de leyes. Es un dato importante: Kirchner, que regresa hoy, y Roberto Lavagna, que demora su vuelta con una breve estadía en París, retornarán con cierta intranquilidad: el Fondo Monetario Internacional, como informó ayer este diario, resolvió no aprobar la revisión de metas de junio por los incumplimientos de la gestión económica, entre ellos, la demora en la sanción de la Ley de Coparticipación (que el gobierno sustituyó por otra de Responsabilidad Fiscal que tampoco resultó sancionada). El duhaldismo promete apoyar la sanción de esa norma, pero los mayores interrogantes derivan de otras provincias del interior, preocupadas por su nivel de endeudamiento (la propuesta del Ejecutivo establece que sólo se podrán endeudar hasta 15% de sus recursos, exceptuando los que derivan a los municipios por coparticipación).

De todos modos, Duhalde ha adoptado una estrategia yrigoyenista para relacionarse con el gobierno: parece «el Peludo», que solía encastillarse en el silencio y los gestos reticentes. Sin ir más lejos, ayer evitó participar de un acto que él mismo había convocado. El que se realizó en la quinta de San Vicente, que había pertenecido a Juan y Eva Perón. El matrimonio Duhalde no asistió, a pesar de que se conmemoraban los 30 años de la muerte del general Perón.

• Apuesta

Esta prudente desaparición de Duhalde ¿se prolongó también hacia la conducta del locutor, que le impidió hablar a Antonio Cafiero? Los duhaldistas más conciliadores -como el presidente de la Cámara de Diputados, por ejemplo-afirman que sí, que fue su jefe quien le puso sordina a lo que podría haberse convertido en una proclama opositora del ex ministro de Comercio de Perón en los '50. Esos mismos duhaldistas son los que apuestan a que Duhalde se reunirá con Kirchner, tal vez el lunes, pero que todo será tan secreto que nadie se enterará de esa cumbre. Misterios que se despejarán recién en Iguazú, cuando los dos hombres en duelo compartan una tribuna internacional.

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