Kirchner, enojado, y caza de brujas tras la dura derrota
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Miguel Pichetto
Más allá de esos argumentos, era difícil que el mismo día en que le bloquearon la votación de las dos leyes más importantes para su esposa, el Presidente se hubiera lanzado a un acto de camaradería con los responsables.
El resultado de esa sesión ya despertó una caza de brujas, que comenzó en el Senado y ya llegó a la Casa Rosada. Esta vez no hubo nadie en el kirchnerismo que ocultara los nombres de los responsables de haber perdido las dos votaciones en el Senado.
Ese mismo día se le escuchó decir al propio Pichetto cuando hizo el recuento de los votos que le faltaron para conseguir la mayoría de dos tercios que requería la votación de la Emergencia: «A Leguizamón le dejamos cuatro mensajes en el celular y no apareció». Se refería a María Laura, que deja el Senado y aunque es fervorosa «cristinista», no parece preocupada por las cuestiones de último momento en esa cámara.
Pero para Pichetto las bajas que determinaron la derrota fueron las del pampeano Rubén Marín y el santafesino Carlos Reutemann: «Cuando arrancó la sesión y cuando vamos a votar me doy vuelta y veo que me faltan dos senadores», relató la noche del miércoles. No hacía falta que el propio Pichetto lo confirmara: todo el recinto vio la salida de Reutemann que terminó dando vuelta una votación donde al gobierno le faltaron sólo dos votos para ganar.
Las explicaciones posteriores ya no sirvieron. Más tarde Reutemann le informó a Pichetto que había tenido una reunión urgente con empresarios, y Marín que había partido a la Corte Suprema de Justicia para encontrarse con Juan Carlos Maqueda. Ninguna de esas obligaciones parecía más importante que sancionarle a tiempo la Emergencia a Cristina de Kirchner.
A la hora de votar, los ayudantes de la bancada kirchnerista se desesperaron por ubicar también a otros senadores que faltaban. Fue imposible dar con el peronista neuquino Sergio Gallia, Adriana Bortolozzi -que es como Sarmiento para las sesiones-estaba enferma y aunque la jujeña Liliana Fellner argumentó que tenía serios problemas personales, el propio Pichetto constató más tarde que a la hora de votar la Emergencia estaba a pocos metros de allí, en el recinto de Diputados, presenciando la jura de su hermano como nuevo presidente de esa Cámara. Cuando terminó allí, partió a la ceremonia de colación de su hijo.
Tan serio como esos faltazos, es el del cordobés Roberto Urquía, el hombre que desde el lunes ocupará la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda que tendrá, entre otras cosas que volver a emitir el dictamen de la Emergencia Pública y la prórroga de impuestos. Un avión demorado, una reunión impostergable, fueron algunas de las excusas que llegaron a la jefatura de la bancada ante su ausencia. Extraño en un hombre que es de máxima confianza en el Senado para la nueva presidente.
Jurar un cargo electivo es un momento importante en la vida de cualquiera, más cuando lo presencia la familia. Le pasó a Vilma Ibarra el miércoles cuando dijo el «Sí, juro» para la banca que asumirá el lunes, mientras desde un palco bandeja la seguía su hermano Aníbal. Para el salteño Marcelo López Arias fue algo similar, aunque esté más fogueado en esto de las «juras». Pero la emoción no alcanza a explicar, por lo menos para Pichetto, por qué no demoraron o adelantaron la ceremonia para estar presentes en el recinto del Senado en la votación. Son otros dos votos que hubiera dado vuelta la historia, algo que también quedó registrado en la Rosada.



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