14 de mayo 2003 - 00:00

Kirchner esperaba anoche que confirmaran renuncia

Néstor Kirchner y Daniel Scioli ayer se reunieron en la Casa de Santa Cruz, en la Capital Federal, para definir una respuesta si Carlos Menem formalizaba su renuncia.
Néstor Kirchner y Daniel Scioli ayer se reunieron en la Casa de Santa Cruz, en la Capital Federal, para definir una respuesta si Carlos Menem formalizaba su renuncia.
Néstor Kirchner se concentró ayer a la tarde en la Casa de Santa Cruz en la Capital Federal con una consigna: «esperar la presentación ante la Justicia o un anuncio formal» de Carlos Menem acerca de renunciar a participar de la segunda vuelta electoral, antes de emitir opinión.

Sin embargo, poco antes de las seis de la tarde, cuando llegó el gobernador a la sede de la casa provincial, poco daba a entender que continuaría con tranquilidad la agenda de campaña que se había propuesto cumplir.

Ya estaba alertado Daniel Scioli, a quien el santacruceño pidió que se adelantara con declaraciones para alargar la espera.

Kirchner se asentó en la Casa de Santa Cruz a esperar si se confirmaba la renuncia de Carlos Menem al ballottage y en qué términos se haría. En esa antesala lo acompañó su esposa, Cristina Fernández, quien se había mantenido ausente tanto en actos como en apariciones desde el 27 de abril pasado
.

La excusa para llegar a la casa provincial fue una entrevista con Hermes Binner en la cual el intendente de Rosario le llevaba su voto para la segunda vuelta electoral. Similar cita tenían el gobernador de Tierra del Fuego, Carlos Manfredotti y un puñado de intendentes del conurbano. Kirchner, junto a su vocero Miguel Núñez y el legislador porteño Alberto Fernández, aceptaron que de a uno saldrían a calmar a los movileros.

Lo hicieron Núñez y Binner, entre otros, hasta que arribó Scioli, también acompañado por su esposa, Karina Rabolini.

•Salón repleto

El segundo piso de la casa de Santa Cruz en ese momento estaba repleto. En un salón contiguo con vista a la calle, vecino a las oficinas de Kirchner, se habían agolpado unas trescientas personas, entre curiosos, movileros y dirigentes, pocos de la rama bonaerense, entre ellos, el ex frepasista Eduardo Sigal y el duhaldista de Avellaneda Cacho Alvarez.

Núñez, repitió el libreto acordado: «Kirchner espera que se clarifiquen» los rumores. «Lo único que tenemos son versiones y por ahora tenemos previsto cumplir con la agenda del día»
, dijo.

Cuando le tocó presentarse a Scioli, el candidato a vicepresidente por el Frente para la Victoria pidió «tranquilidad» y «fe. «Quiero llevar al pueblo argentino un mensaje de tranquilidad, de fe», dijo en la imprevista conferencia de prensa.

Scioli consideró que «la actual situación tiene que tocar el amor propio de los argentinos» y sostuvo que los argentinos deben «salir a unir esfuerzos en busca de una Argentina unida» en lo que consideró como un «momento histórico».

Sin embargo en ningún momento el secretario de Turismo reconoció como cierta la renuncia de Menem a presentarse al ballottage. Aseguró que «son versiones» y que mientras no hubiera un anuncio formal no responderían sobre esa posible decisión.

Al mismo tiempo,
Scioli remarcó que «las encuestas son muy contundentes» y que si Menem se baja «lejos de debilitar, va a fortalecer al pueblo argentino y a nuestra fórmula electoral que hoy está en sintonía con lo que quiere la gente: una renovación» y auguró que Kirchner «va a ser un presidente fuerte con un pueblo unido, y ese es el mejor gobierno que puede tener un país».

En las oficinas del gobernador, en cambio, se ensayaban discursos para responder a la eventual declinación de Menem a competir en las elecciones pautadas para el domingo venidero, con Núñez, Scioli, las mujeres de los candidatos, Sigal y otros de su entorno, con las puertas cerradas y un custodio infranqueable.

En esa tertulia Kirchner también lanzaba particularidades sobre la conformación de su futuro gabinete y la posible convocatoria para que se integraran a su gobierno, representantes del ARI de Elisa Carrió y una invitación a algún referente de Ricardo López Murphy.

Kirchner les decía a los suyos que «hay que tener cuidado, no comerse ningún amague», con respecto a lo que podría decidir Menem. Entre tanto, con Scioli, atendieron a intendentes y se distrajeron con un partido de fútbol por TV.

Cuando le acercaron el texto de una carta de renuncia que leería Menem para declinar su participación en la elección, les dijo: «es raro, no creo que haya escrito él esa carta». Así cobraba más fuerza la idea de no emitir opinión hasta una certeza de parte del propio riojano
.

Durante la jornada el gobernador de Santa Cruz se había reunido con el presidente del BID, Enrique Iglesias, en un hotel de Retiro. Tras ese encuentro, el candidato manifestó que a Menem lo creía «capaz de cualquier cosa», respecto de la posibilidad de que el ex presidente renuncie a su candidatura para el ballottage del domingo.

•Confianza

«Yo no voy a decir lo que podemos hacer porque me estoy anticipando a hechos que no han sucedido. Sigo confiando que en este país quienes quieren ser dirigentes de la Argentina tienen responsabilidad y seriedad y están dispuestos a la reconstrucción de la Argentina», dijo.

Después Kirchner se fue a su domicilio de la Capital Federal para monitorear por TV y telefónicamente las novedades con respecto a la renuncia de su rival electoral, hasta que definió seguir con la agenda programada y mantenerse en la Casa de Santa Cruz a esperar junto a sus colaboradores, con los que permaneció varias horas reunido.

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