6 de noviembre 2003 - 00:00

Kirchner pide a Solá acelere purga policial

"La Bonaerense debe mejorar rápidamente." Pocas horas duró la moderación oral que Néstor Kirchner prometió a Felipe Solá en su cita conciliatoria del martes a la mañana: el patagónico atropelló otra vez ayer contra Solá pidiéndole que actúe rápido para depurar su Policía.

Kirchner, en tanto, a la referencia genérica que aportó la tarde del martes cuando pidió « purificar todas las Policías del país» le puso ayer sello identificatorio: el ejército de 45.000 efectivos que dependen de Solá, al que cuestionó el viernes último abriendo una polémica todavía latente.

«Hay que terminar con la hipocresía y depurar lo que haya que depurar»
afirmó el Presidente y sumó un dato más explícito: «Todos tenemos que mejorar» pero «lo de la Policía Bonaerense debe mejorar rápidamente».

Fue el segundo mensaje en menos de 20 horas que envió a los bonaerenses. Antes había cuestionado el « corporativismo» a la misma hora que los duhaldistas repudiaban a Gustavo Béliz y ensalzaban a Manuel Quindimil, quien como vocero de la furia conurbana, pidió la renuncia del ministro.

En ese revuelo, reapareció ayer Chiche Duhalde -hasta ahora silenciosa como su esposo-para asegurar que «hay un nivel de corrupción muy grande en la cúpula» de la Bonaerense y señalar que, aunque el conurbano es una zona «difícil» en cuanto a delitos «no es la única».

Es, en parte, reveladora la mención de la ex primera dama porque convivió años con la Bonaerense que Duhalde catalogó como la mejor policía del mundo y, por tanto, habla con la autoridad que otorga conocer -se presume-la trama fina de esa fuerza.

Antes, desde La Plata hubo un planteo técnico: un ministro bonaerense reclamó que se les dé a los jueces provinciales la competencia para investigar los secuestros. «En Buenos Aires hay sólo 13 juzgados penales federales y nosotros tenemos 451 fiscales» dijo Alfredo Meckievi, de Justicia.

En tanto, en Avenida de Mayo, sede porteña del duhaldismo, el martes por la noche, Quindimil cuestionó a Béliz y, teatral, presentó su renuncia.
«No puedo seguir como presidente del partido si un ministro de la Nación dice eso de nosotros», afirmó forzando a que lo palmeen y le pidan que se quede.

Convinieron luego distender la crisis.
«Si Duhalde y Solá estuvieron con Kirchner y no le dijeron nada no vamos a ser nosotros quienes sigamos con la discusión», contaron luego dos consejeros del PJ, uno con tono de reproche.

El ministro del Interior,
Aníbal Fernández, no lo entendió así: reiteró ayer su disgusto con Béliz contrariando al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que dijo que el roce interministerial es, para el gobierno, un «asunto terminado».

Cuando Kirchner insistió ayer con la crítica a la actitud « corporativa» ratificó las polémicas declaraciones de Béliz. En La Plata dijeron que Kirchner y Solá
«manejan tiempos y formas distintas», pero «están trabajando juntos». Como prueba, citaron la reunión que ayer mantuvieron Juan José Alvarez y Norberto Quantín para coordinar tareas, como la creación de una brigada antisecuestros (ver aparte).

En medio, un ministro de Solá
le pidió a Béliz que acceda a que la Justicia provincial pueda intervenir en los casos de secuestros, actualmente acotados exclusivamente a la órbita de los jueces federales. Entre anoche y hoy terminaba el texto del proyecto para enviárselo al porteño.

Lo hizo
Alfredo Meckievi, a cargo de Justicia, que advirtió que la «saturación» de los juzgados federales -sólo hay 13 abocados a la cuestión penal-atenta contra la resolución de ese tipo de delitos. Algo similar pidió meses atrás respecto al tema drogas, pero Béliz aún debe una respuesta formal.

-
¿Que sólo tengan competencia los jueces federales, redunda en el seguimiento incorrecto de los casos de secuestros? se le preguntó a Meckievi.

- Es obvio que los juzgados federales están saturados, porque sólo son 13, y además deben atender otros temas, cuando este tipo de delito se masificó y se globalizó en el último tiempo.

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