24 de diciembre 2003 - 00:00

Kirchner pone fecha para verlo al Papa: julio 2004

El gobierno prepara para julio próximo una visita de Néstor Kirchner al papa Juan Pablo II, según adelantó ayer el designado embajador argentino ante el Vaticano, el sindicalista ceteísta Carlos Custer. El diplomático se confesó ante la agencia «Infosic» que la visita se prepara para las primeras semanas del segundo semestre de 2004 y que, a mediados de marzo, viajará al Vaticano Rafael Bielsa -otro pío funcionario-, para fijar los detalles de lo que será el primer contacto del Presidente con el pontífice.

No explicó el diplomático las razones por las cuales el actual gobierno busca un acercamiento tan enfático con la Santa Sede, más allá de lo que signifique como mensaje proselitista hacia un sector del público que profesa la religión católica. Ni el Presidente y el canciller tienen registrado entre sus antecedentes más notorios manifestaciones de fe religiosa de signo alguno. Sí los tiene la señora Cristina de Kirchner, que se pronunció contra el aborto en un debate en París el mes pasado, un issue clave para la Santa Sede a la hora de distinguir entre amigos y adversarios.

Las visitas al Santo Padre son más bien escenario del boato de la corte vaticana, con los mandatarios que ingresan al besamanos ataviados de un frac que hará las delicias del fotógrafo cuando se lo calce el Presidente, a quien nunca le ha terminado de gustar el apelativo de pingüino. El canciller, personaje «mondaine» si los hay, le ha tomado el gusto al black-tie y no tendrá problemas en ser registrado para la posteridad con tal sastrería.

Lo que procurarán ocultar -si cabe- es la foto junto a los gentilhombres que suelen acompañar a los visitantes al besamanos con el Santo Padre si ese día es elegido el designado más reciente con ese cargo, el ex embajador Esteban Caselli.

Custer
es el único laico con empleo en la Santa Sede y llegó al cargo de la mano de los sindicalistas clericales más cercanos al gobierno como Víctor de Gennaro. Su principal título ha sido ser adversario de Caselli en las intrigas de la corte vaticana, aunque en los últimos días ha intentado pacificar las relaciones enviando mensajes y emisarios conciliadores.

• Buena relación

«Entre el gobierno argentino y la Santa Sede hay muy buena relación en este momento», reflexionó Custer. El secretario de Culto, Guillermo Olivieri, estuvo hace unos días en Roma y revisó todos los temas y preparó la visita del canciller, a mitad de marzo, al Vaticano, como paso previo a la llegada del Presidente, que esperamos se concrete en las primeras semanas del segundo semestre», precisó el diplomático.

Entre las
«amplias convergencias y coincidencias» que existen entre el gobierno nacional y la Santa Sede mencionó las posiciones críticas sobre el comercio internacional y la deuda externa. «La Iglesia ha denunciado el proteccionismo de los países centrales y las consecuencias negativas de un comercio injusto, y ha pedido un tratamiento más justo de la deuda para países como la Argentina. Ya en 2000 el Papa había pedido la condonación o un tratamiento más justo para la deuda», recordó.

También destacó la «coincidencia» entre la Argentina y el Vaticano en la condena «al unilateralismo», del que Estados Unidos es el principal responsable, y consideró necesario apuntar a «una revalorización de las Naciones Unidas».

Custer recibió el 11 de diciembre por parte del Vaticano el placet de estilo para su designación como embajador argentino ante la Santa Sede; mientras que ayer el decreto 1302 ratificó su designación como embajador extraordinario y plenipotenciario.

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