1 de agosto 2003 - 00:00

Kirchner: que decidan los jueces, y extradición de algún indultado

Néstor Kirchner postergó para hoy la cita pedida por Eduardo Duhalde para plantearle la inquietud sobre la crisis militar, pero se ocupó de trasmitirle cuál es su estrategia. El encuentro será a bordo del avión presidencial que los llevará a Jujuy donde participarán de un acto en la Quebrada de Humahuaca, con cumbre política incluida. Estarán, además del Presidente y su antecesor, el jefe virtual del PJ Eduardo Fellner (encabeza la Comisión de Acción Política que desplazó a Carlos Menem) y el vicepresidente Daniel Scioli.

Los cuatro supieron ayer cuál es el rumbo que el Presidente le intenta dar a la reapertura de los juicios contra militares acusados de delitos en la represión clandestina de las guerrillas en los años '70:

1) Concentrará el problema en la Suprema Corte de Justicia, a la que presionará para que declare en algún momento la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. O sea levantar el tema del Congreso y evitar una derrota legislativa, o por lo menos una gresca que puede herirlo a él.

2) Impedir las extradiciones en masa que rechaza la opinión pública tocada en este punto por el rechazo de la acción de jueces extranjeros pero, llegado el caso, firmar algunas extradiciones selectivas de ex militares que ya han sido juzgados y condenados, pero indultados por Menem. «Alguna extradición puede firmarse en ese caso, para que lo juzguen en el extranjero». Ideal sería para la serpentina mental del Presidente pasar al bronce por el envío a otro país de algún emblemático de la represión. Ha aprendido bien la lección del chachismo de que, para calmar a la popular, hay que echar a la hoguera a un emblemático por semana.

• Traslado

Las turbulencias en el gabinete y en el bloque del PJ, más el rechazo de la UCR a tratar una nulidad por ley de esas normas que ya están derogadas desde 1998, lo decidieron ayer a elegir el viejo truco de trasladarle la responsabilidad a la Corte.

Es un recurso que fue usado por
Duhalde ya para derivar los cacerolazos de la Plaza de Mayo hacia Tribunales, son culpables del acorralamiento de los ahorros, de su desacorralamiento, de las amenazas de dolarización y ahora lo serán también de proteger a militares criminales. Baleada la Corte por la salida de Julio Nazareno y el cerco sobre Eduardo Moliné O'Connor, Kirchner cree que sacudiendo al árbol caerán más manzanas si las pone de nuevo bajo la lupa por demorar la declaración de inconstitucionalidad.

En cuanto a la crisis que este asunto ha desencadenado en el gobierno, el Presidente esperará a que surta efecto la desconcentración de fin de semana que pondrá a varios funcionarios en vuelo permanente.

El Presidente viaja con varios ministros a Jujuy (Ver nota en pág. 18) y de allí, en el mismo día, a Río Gallegos. Los ministros en quienes se sindica hoy la pelea más honda por esta crisis militar partirán también con destino de descanso.
Rafael Bielsa estará el fin de semana en Santiago de Chile, invitado por el presidente Ricardo Lagos para conversar de política y de literatura.

José Pampuro
está desde anoche de weekend en Córdoba, adonde fue a reponerse de la rabieta más grande que ha experimentado un gobierno desde que el diputado duhaldista Daniel Basile sentó de un puñetazo en la sala de edecanes de la Presidencia al ex secretario Antonio Arcuri y, de paso, lo atizó con un empujón al propio Roberto Lavagna por un decreto sobre Río Turbio.

¿Cuál rabieta? Aquí va: ocurrió el miércoles por la mañana en el despacho del ministro de Defensa, donde
Pampuro había convocado a una reunión para analizar la situación interna en las Fuerzas Armadas por la reapertura de los juicios con personajes clave: el canciller Bielsa y el jefe del Ejército Roberto Bendini, recién llegado de los Estados Unidos.

• Mal informado

Pampuro, con la misma formalidad que ese día habló con Kirchner, Duhalde y los jefes del Congreso y de la Corte, les trasmitió a los presentes que la situación de malestar era inocultable.

Bielsa
preguntó a qué se refería y Pampuro explicó lo que se sabe, que el Presidente está mal informado sobre que la queja por reapertura de los juicios está encapsulada en los retirados, que los militares son una familia en serio, que está empezando a haber manifestaciones de trabajo a desgano porque se sienten agredidos, que han hecho suya la frase de Elisa Carrió que, con ellos, Kirchner caza leones dentro de un zoológico.

Bielsa
le replicó -con aprendida diplomacia- que había una política del Presidente que debía respetarse, que no se podían encubrir a delincuentes y que ésa era una directiva que nadie podía cuestionar.

Pampuro
puso primera y, desde el sillón de ministro, se salió de sus casillas y negó que defendiera a ningún delincuente. Como si Bielsa fuera un emisario del Presidente -no lo es, tiene juego y argumentos propios-, lo acusó de sostener una política que puede llevar a la sociedad a un colapso, o por lo menos puede llevarse puesto al gobierno mismo. «Esto va a destruir a las Fuerzas Armadas», se escuchó. Bielsa respondió con la misma vehemencia y los testigos, entre ellos Bendini, calmaron a los dos ministros.

De ese episodio surgió la recomendación de que
Pampuro se tomase el fin de semana largo en Córdoba, adonde la Fuerza Aérea tiene un formidable spa en Ascochinga que puede calmar los ánimos más encrespados.

Después de esa charla,
Pampuro habló por teléfono con el Presidente, le relató el incidente con Bielsa, habló con los jefes del Congreso y también con Duhalde, que ayer tenía en su agenda una cita con el Presidente. Acordaron que era mejor charlar más distendidos mientras vuelen hoy hacia Jujuy con lo que, además, dan una imagen de unidad amparados en la común amistad con el local Fellner, candidato a la reelección como gobernador y una de las pocas coincidencias políticas que tienen hoy.

Pampuro
estará en Córdoba hasta el lunes, fecha del acto de aniversario del día de la Fuerza Aérea, día cuando regresará el Presidente de Río Gallegos, adonde se irá desde Humahuaca. De paso: es curiosa la manía por viajar de este presidente que tiene una especial ponderación de lo que vale su tiempo y hoy estará volando entre Buenos Aires, Humahuaca y Río Gallegos. El trayecto le insumirá más de 10 horas.

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