26 de septiembre 2005 - 00:00

Kirchner viajará a Brasilia si Chávez cumple promesas

Hasta anoche, Néstor Kirchner no tenía decidido si viajará el próximo viernes a Brasilia, para asistir a la cumbre de presidentes de Sudamérica que encabezará Luiz Inácio Lula da Silva. Como todas las determinaciones del santacruceño, ésta también está conectada con la guerra electoral que se libra en el país. En otras palabras: llegar a la capital brasileña se justificará para él si allí se le ofrece un escenario de campaña. No es Lula, atormentado por el huracán político que se desató por el pago de sobresueldos en el Congreso, quien está en condiciones de proveer ese tablado. Pero sí el pródigo Hugo Chávez, anunciando alguna inversión petrolera y concretando una compra de bonos del Tesoro nacional que, hasta ahora, no ha pasado del nivel de los anuncios. Como casi todo lo que hace este venezolano parlanchín.

Si para Kirchner el viaje está ligado a la campaña electoral en este sentido, crudamente proselitista, para los observadores la vinculación pasará por otro lado: la diplomacia latinoamericana, con sus simposios permanentes, le ofrecerá una nueva ocasión para encontrarse -o evitarse- con Eduardo Duhalde. Cuando regrese de su jornada de pesca en Corrientes, hoy por la noche, el caudillo de Lomas de Zamora viajará a Montevideo y, desde allí, a Brasilia, escoltado por sus dos acólitos internacionales y, coincidentemente, principales consejeros políticos: Alfredo Atanasof y Eduardo Amadeo. El ex presidente irá a la cumbre en su condición, ya terminal, de secretario general del Mercosur. Será, acaso, casi una despedida de la capital en la que tuvo despacho y agasajos, sobre todo de su amigo Lula, que por desidia verbal lo llama «Dualdo».

Itamaraty, la casa de la política-exterior brasileña, dejó trascender a través del diario « Correio Brasiliense» cierta inquietudpor la posible inasistencia de Kirchner a la cumbre. Juan Pablo Lohlé, el embajador argentino, víctima momentánea de la imprevisibilidad del santacruceño, no pudo descartar la hipótesis. Sin embargo, desde el viernes, ya circula por la ciudad diseñada por Lucio Costa y Oscar Niemeyer, una avanzada del protocolo presidencial (división sobre cuya existencia algunos malpensados se empeñan en desconfiar, por razones obvias).

• Objetivo

La clave para que «Poli» Lohlé pueda tranquilizar a Celso Amorim y a su contraparte en Buenos Aires, el embajador Mauro Vieira, no provendrá del Palacio San Martín sino del Ministerio de Infraestructura. Julio De Vido pasó el fin de semana integrando la corte de Chávez, en la ciudad de Barinas. El viaje de De Vido tuvo un objetivo preciso: ejercer la presión necesaria para que el gobierno venezolano concrete en los papeles la declamada compra de bonos argentinos por una suma aproximada de 500 millones de dólares, a los que ahora se agregarían otros 200. También para que se realicen otros anuncios, sobre todo en el área petrolera, donde se avanzó bastante poco, a pesar de los empeños de Adelmo Gabbi, el presidente de la Bolsa de Comercio que espera vender estaciones de servicio y una destilería a PDVSA/Enarsa. Gabbi viajó a Caracas con De Vido. Si se tiene en cuenta que ayer Chávez anunció que quiere ver a Lula para comunicar oficialmente la construcción de una refinería en el nordeste de Brasil, en la que PDVSA y Petrobras invertirán 2.500 millones de dólares, Kirchner tiene razón en quejarse de que el bolivariano lo trabaje con promesas y palabrerío.

Si es por la cumbre en sí misma, el interés del Presidente es bastante menor para asistir. Se conocerá un documento, ya acordado en una reunión técnica del viernes pasado, en el que se respaldará la continuidad de la Comunidad Sudamericana de Naciones pero como expresión de la profundización de los acuerdos entre Mercosur y la Comunidad Andina antes que como una nueva entidad. Más que en la creación de este sujeto, acariciada por el deseo brasileño más que de ningún otro país, se insistirá en avanzar con los proyectos de integración en energía e infraestructura vial ya iniciados.

Los brasileños de Amorim pretenden que en Brasilia se dé un paso en materia de facilidades para la circulación de personas,de manera tal que en toda Sudamérica no haga falta más que la cédula para pasar de un país a otro, sin exhibición del pasaporte y mucho menos obtención de una visa. No le será fácil a Itamaraty conseguir ese objetivo, ya rebatido por varios de los miembros del club por razones de seguridad, sobre todo de combate contra el terrorismo.

Si todo el trámite de Brasilia se reduce a estas tratativas, probablemente Kirchner no irá a la cumbre. Lula, claro, lo interpretará como un desaire, sobre todo porque el presidente brasileño necesita como nunca del reconocimiento que suponen estos encuentros internacionales en casa: ayer, quien fue su mano derecha, José Dirceu, dijo que el presidente estaba al tanto del entramado político que dio lugar al escándalo en el Congreso. Por primera vez alguien de la máxima jerarquía dentro del PT involucró a Lula en el escándalo. Hará falta mucho exhibicionismo de Chávez para compensar la depresión del anfitrión y sindicalista en el encuentro de los tres presidentes que suele realizarse (la del viernes sería la tercera ocasión) cada vez que se produce una de estas reuniones regionales.

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