25 de mayo 2006 - 00:00

Kirchneristas exigen reelección o nada

«La plaza del sí» será la coronación de Compromiso K, el núcleo ultrakirchnerista que Carlos Zannini, con Rudy Ulloa -ex chofer presidencial- como operador «mudo», lanzó para acaparar por fuera de los partidos clásicos -el PJ y la UCR- respaldos para Néstor Kirchner y su gobierno.

«La plaza del sí» está en el tramo final y, excepto un fracaso estruendoso -que parece poco probable-, para los gestores de CK, la aventura habrá sido exitosa. Sin embargo, ahora los atormenta una pregunta: ¿Compromiso K cumplió su ciclo y empieza, de a poco, a licuarse?

Es cierto que del plan que gestaron unos pocos en agosto pasado -entre ellos el radical Roberto Porcaro y el santacruceño Henry «Pilo» Aeset- pasó, sin intervalos, a ser el sello oficial del kirchnerismo en el que el grueso de los kirchneristas quieren participar.

Tienen una enorme ventaja: hoy por hoy, CK es la única marca autorizada por Kirchner, por lo cual todo aquel que quiere desprenderse de sus culpas pasadas e incendiar su currículum político, encuentra en ese armado un paraguas enorme y multicolor. Hubo, claro, instancias de tensión y ruptura: de hecho, existen dos tribus paralelas que reparten franquicias de Compromiso K que mantienen entre sí una riña continua. Son «primos» de la familia kirchnerista y, como en toda familia numerosa, hay enojos.

En las últimas horas, sin embargo, sonó una alarma. Ulloa abandonó la especie de clandestinidad política y mandó a decir que si no hay reelección, el destino de Compromiso K está sellado: la destrucción.

En clave, el ex secretario privado de Kirchner dijo que «la plaza del sí» y el mismo CK sólo tienen razón de ser si existe la instancia Kirchner 2007.

¿Reveló, Rudy, la preocupación del pingüinismo ante la posibilidad de que su jefe no quiera repetir y tras 2007 llegue la era Cristina en la que, se presume, el ala sureña tendría menos influencia que la que tiene hoy sobre el Presidente?

El delgado hilo de esas confesiones conduce-a los más recónditos temores del kirchnerismo extremo. Agotado el show hedónico de esta tarde, empezará entonces la etapa de consolidación o, en el peor de los casos, de supervivencia de Compromiso K. El tema comenzó a discutirse hace tiempo en una oficina de la calle San Martín y, en paralelo, en un loft sobre la Costanera.

  • Supervivencia

    En esos dos continentes surge, con pequeñas variantes, la misma fórmula para sobrevivir: darle organicidad al espacio y conformar una mesa grande de conducción, con Kirchner como demiurgo y Zannini como ordenador, acompañado de un puñado de « personalidades».

    Podría, incluso, incorporarse más de un ministro. El que aparece más cerca es Julio De Vido, de Planificación, con lo que se reforzaría el sesgo pingüino del armado, y a la presunta autoría intelectual de Zannini se le acoplaría la «operatividad» del esquema De Vido.

    Seguiría, en tanto, sumando referentes a nivel provincial y municipal con la misma metodología que ahora: repartir tickets de pertenencia a CK sin importar que, en el mismo lugar, haya multiplicidad de referentes que ya tengan su tarjeta VIP de esa marca.

    La mecánica es «juntar» en todos los frentes: el PJ, la UCR, el vecinalismo y los independientes. Sin límite ni examen de ADN: en la gran carpa kirchnerista de Compromiso K se acoge a todos por igual aunque, en rigor, no se bendice a ninguno en particular.

    P.I.
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