Kirchneristas exigen reelección o nada
-
La Corte ordenó trasladar del fuero laboral al Contencioso Administrativo una causa de UPCN contra el Estado
-
Reforma laboral: los artículos clave que volvieron a entrar en vigencia
¿Reveló, Rudy, la preocupación del pingüinismo ante la posibilidad de que su jefe no quiera repetir y tras 2007 llegue la era Cristina en la que, se presume, el ala sureña tendría menos influencia que la que tiene hoy sobre el Presidente?
El delgado hilo de esas confesiones conduce-a los más recónditos temores del kirchnerismo extremo. Agotado el show hedónico de esta tarde, empezará entonces la etapa de consolidación o, en el peor de los casos, de supervivencia de Compromiso K. El tema comenzó a discutirse hace tiempo en una oficina de la calle San Martín y, en paralelo, en un loft sobre la Costanera.
En esos dos continentes surge, con pequeñas variantes, la misma fórmula para sobrevivir: darle organicidad al espacio y conformar una mesa grande de conducción, con Kirchner como demiurgo y Zannini como ordenador, acompañado de un puñado de « personalidades».
Podría, incluso, incorporarse más de un ministro. El que aparece más cerca es Julio De Vido, de Planificación, con lo que se reforzaría el sesgo pingüino del armado, y a la presunta autoría intelectual de Zannini se le acoplaría la «operatividad» del esquema De Vido.
Seguiría, en tanto, sumando referentes a nivel provincial y municipal con la misma metodología que ahora: repartir tickets de pertenencia a CK sin importar que, en el mismo lugar, haya multiplicidad de referentes que ya tengan su tarjeta VIP de esa marca.
La mecánica es «juntar» en todos los frentes: el PJ, la UCR, el vecinalismo y los independientes. Sin límite ni examen de ADN: en la gran carpa kirchnerista de Compromiso K se acoge a todos por igual aunque, en rigor, no se bendice a ninguno en particular.
P.I.



Dejá tu comentario