21 de abril 2006 - 00:00

Kirchneristas de UCR dejan sola a la cúpula del partido

Raúl Alfonsín y Roberto Iglesias
Raúl Alfonsín y Roberto Iglesias
La cumbre de la dirigencia radical ayer en Pilar, en la zona norte del conurbano, no terminó de perfilar cuál será el rol futuro de ese partido como oposición. El encuentro de las cabezas de la UCR había sido organizado precisamente para eso: tratar de organizar un diálogo interno y una estrategia electoral que compatibilice posiciones entre la línea dura de la conducción del Comité Nacional y los gobernadores que hoy hablan más de un frente junto al gobierno que de sentar posición opositora. Si bien hubo coincidencias entre los presentes, ese debate finalmente no pudo darse. No concurrieron, aunque enviaron justificación, el gobernador de Mendoza, Julio Cobos; el de Corrientes, Arturo Colombi; y el de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, los máximos exponentes hoy de la línea acuerdista dentro del radicalismo, lo que llevó más tarde al mendocino Roberto Iglesias a afirmar: «El que se quiera ir que se vaya». Habrá ahora una nueva reunión dentro de 15 días en lugar por definir en el interior del país, y algunos de los presentes ayer anticiparon: «Hasta ahora estuvo todo justificado, pero si no vienen a ese encuentro, entonces sí empezamos a hablar de ruptura».

En general, los 15 dirigentes presentes en el hotel Posta del Pilar -tal el lugar donde pasaron el día y almorzaron- remarcaron el clima de coincidencias en cuanto a la caracterización del gobierno de Néstor Kirchner y el rol que debería tener la UCR. Pero, claro, no se llegó a hablar ni una palabra de la próxima estrategia electoral y de cómo la encararán los gobernadores que estuvieron ausentes. En ese marco era lógica la armonía.

«Todos sabemos que los gobernadores e intendentes tienen que tener una relación con el gobierno que por razones obvias tiene que ser buena porque los recursos los tiene la Nación. Ellos no deben ser los abanderados de una oposición a Kirchner, eso debe hacerlo la conducción del partido. Pero sí hubo un pedido para que obren en el marco del radicalismo y con sujeción a la conducción nacional», resumió Fernando Chironi, jefe del bloque de diputados radicales.

La idea fue reunir a los máximos referentes partidarios en un lugar chico, alejado de Buenos Aires -para que no hubiera distracciones de los gobernadores e intendentes en otros temas- y evitar el lugar común de los discursos grandilocuentes,tan asiduos en la UCR. En síntesis, una discusión interna profunda que no gustó, por ejemplo, a la Juventud Radical, que anoche emitió un comunicado; «Los acuerdos y pactos de camarillas políticas a puertas cerradas no podrán nunca fijar el rumbo a seguir». Obviamente no habían sido invitados.

Pero a pesar de la buena predisposición de todos, hubo debates que no pudieron darse. Como en toda reunión política reservada, hubo versiones encontradas sobre la agenda. Algunos de los presentes juraron no haber discutido sobre la próxima reunión de la Convención Nacional del 25 de abril, donde el radicalismo debe decidir sobre la expulsión de los cinco diputados que votaron junto al kirchnerismo el proyecto de reforma al Consejo de la Magistratura.

  • Temario

    Lo dijo Iglesias, el presidente partidario, a la salida del hotel: «Se debatió la situación nacional y del partido, y quedó claro que la UCR es un partido de oposición, no una organización contemplativa», y después explicó que no se habló ni de la reunión de intendentes en Mar del Plata de hace 15 días -donde comenzaron a armar una estrategia electoral para despegarse de la conducción nacional del partido- ni de las expulsiones.

    Desde las 11 de la mañana fueron llegando al encuentro Stolbizer, Iglesias; el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz; el vicegobernador de Chaco, Eduardo Moro, en representación de Roy Nikisch; los ex gobernadores Pablo Verani y Angel Rozas; Ricardo Daibes, representante y ministro del santiagueño Gerardo Zamora; los jefes de los bloques nacionales Chironi y Ernesto Sanz; Raúl Alfonsín («Estuvo muy reflexivo. Del gobierno es crítico en cuanto a que vulnera principios republicanos, pero reconoce que trabaja por mejorar el país», dijeron de su única intervención); Mario Jaraz, vicepresidente partidario; Adolfo Stubrin, presidente de la Convención Nacional; Jesús Rodríguez, jefe de la UCR capitalina; y Carlos Gorosito, presidente del Comité Provincia e intendente de Saladillo.

    Quizá tan importantes como esas presencias fueron las ausencias de los gobernadores de Mendoza, Corrientes y Catamarca. «Quedamos en volver a reunirnos en 15 días; si no vienen, sacaremos una conclusión. Hoy justificaron la ausencia. Ellos pensaron que venían a un ámbito más duro. Lo que buscamos es reconstituir un espacio con ellos», definió Stolbizer, mientras quedaba flotando en el aire la idea de que el faltazo de los gobernadores significó un claro triunfo para el gobierno al evitar la foto de todos los dirigentes que la UCR nunca puede terminar de armar.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar