Que su plan sea competir por la jefatura del Gobierno porteño, no implica que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, no quiera extender su presencia política más allá de la General Paz. Por el contrario, quizá como émulo de Mauricio Macri, anima a sus aliados para que se expandan por territorio bonaerense, como intenta Víctor Santa María, jefe del sindicato de porteros, que el fin de semana juntó a «500 cuadros políticos» bonaerenses que se dicen kirchneristas en Mar del Plata, hasta donde llevó al subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel. Santa María armó hace tiempo una agrupación, que bautizó 2 de Octubre, para tener presencia en Buenos Aires, tarea que delegó en Darío Duretti. Convocó a dirigentes de toda la provincia, entre otros al platense Pablo Bruera y al jefe de la Aduana, José «Pepe» Sbatella. Delicado equilibrio busca Santa María, como todos los peronistas ortodoxos, para no confrontar con los transversalidad ni enojar al PJ: reeditan a Juan Perón que, en 1945, impulsó lo que llamó «movimientismo» y hoy, dicen, se conoce como transversalidad.
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