6 de marzo 2008 - 00:00

La amenaza de los no estatales

El conflicto que se ha desatado entre Colombia por un lado y Venezuela y Ecuador por el otro plantea un caso concreto de lo que hoy se denomina actores no estatales en los riesgos bélicos de carácter internacional.

Si el conflicto estuviera reducido a los gobiernos de los tres países, los riesgos existirían, pero acotados y limitados. Pero la cuestión es que los dos grupos guerrilleros que actúan en la región -las FARC y el ELN-, los paramilitares colombianos que todavía no se han desmovilizado y el narcotráfico pueden tener intereses diferentes de los que tienen los gobiernos.

De hecho, el detonante del conflicto no ha sido un Estado, sino las FARC. Es lo que sucede hoy con las guerras en el mundo, ya que no se realizan entre Estados, sino por las fuerzas gubernamentales de un país contra actores no estatales o, en algunos casos, son este tipo de actores los que terminan precipitando guerras entre Estados.

Es el caso de Afganistán, donde los talibanes -que no son un Estado-son el factor central de una guerra que es librada entre ellos, por un lado, y el gobierno del país y la OTAN por otro.

A su vez, los talibanes actúan y tienen campamentos de descanso en la zona montañosa de Pakistán -en la frontera con Afganistán-y combaten contra las fuerzas regulares paquistaníes. Más de una vez, en los últimos tiempos, EE.UU. amenazó con intervenir militarmente en Pakistán, ante la supuesta ineficacia de sus fuerzas contra los talibanes y Al-Qaeda.

El conflicto de Irak es otro claro ejemplo de las guerras generadas por actores no estatales. Las fuerzas de EE.UU. y el gobierno iraquí combaten contra milicias musulmanas de distintos sectores, algunas de las cuales tienen nexos con Al-Qaeda. La reciente incursión de las Fuerzas Armadas de Turquía en el norte de Irak para aniquilar los campamentos de los separatistas kurdos existentes en este país es otro claro ejemplo de un actor no estatal, como es el PKK, que combate contra los turcos pero que, a la vez, desata un conflicto entre Ankara y Bagdad.

Hizbollah en el Líbano es otro caso de guerra desatada por un actor no estatal, ya que combate contra Israel desde territorio libanés, provocando incursiones militares israelíes en dicho territorio. Esto genera tensiones entre los gobiernos de los dos países.

  • Ejemplos

    En África, los conflictos o guerras desatadas por actores no estatales son varios. El reciente bombardeo del Pentágono contra milicias vinculadas a Al-Qaeda en Somalia es un ejemplo, como también lo son los choques entre el Ejército sudanés y las fuerzas de paz francesas, precipitadas por las milicias pro musulmanas que actúan en el genocidio de Darfur.

    La última guerra que se libró en América latina fue la que tuvo lugar en los años noventa entre Perú y Ecuador. Fue quizás la última entre Estados de la región y fue por una cuestión de fronteras, característica de los conflictos bélicos de los siglos XIX y XX.

    En cambio, el conflicto que se ha planteado entre los tres países tiene las características de las guerras del siglo XXI, en las cuales los actores no estatales juegan un rol central a la hora de precipitar los acontecimientos y agravarlos.

    Advertir que el riesgo más importante en el conflicto que se ha abierto entre Colombia, Venezuela y Ecuador reside en los actores no estatales (guerrilla, paramilitares y narcotráfico), los cuales no tienen la responsabilidad de los gobiernos ni concuerdan con sus intereses, resulta importante para evitar su escalada.

    (*) Director del Centro de Estudios Nueva Mayoría.
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