La Argentina empeoró sus calificaciones en el cuidado del ambiente
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La falta de resguardo de la Biodiversidad se explica en el escaso aporte del país a la protección de las Áreas Protegidas Terrestres -Bioma global- (120°), la insuficiente protección del Bioma nacional (132°) y la mala defensa de las especies (132°) y de sus hábitats (137°). Pero también sacó malas notas en la falta de amparo de los bosques nativos (120°) y la masiva pérdida de la cubierta forestal (120°).
Las especies marianas son de las más amenazadas. El vasto recurso ictícola nacional se encuentra en peligro. Según el estudio divulgado este año, el "estado del stock de peces" posee una de las puntuaciones más bajas del mundo, con 18 unidades, lo que lleva a la Argentina al puesto 129°. En la custodia de los recursos hídricos y el tratamiento de aguas residuales se colocó en lugar 82°.
En el rubro "Clima y Energía" la nota también es preocupante: 46 puntos, en la posición 111°. Lo más grave es la Contaminación del Aire, que medida en términos generales se hunde en lo más bajo de la tabla internacional: ranking 168° de 180.
La "intensidad" de las emisiones de Dióxido de Carbono (127°) y la "potencia" de esas emisiones (123°), se suman al Dióxido de Azufre (SO2) presente en el ambiente (179°) y el Óxido de Nitrógeno NOX (105°).
Como consuelo, la Argentina mantiene la cuarta posición a nivel global en la "gestión sostenible del Nitrógeno" en los suelos destinados a emprendimientos agrícolas.
El Índice de Desempeño Ambiental (EPI) de 2018 clasifica a 180 países en 24 indicadores de desempeño en diez categorías temáticas que cubren la salud ambiental y la vitalidad del ecosistema. El EPI ofrece un mapa de los países líderes y los rezagados en el desempeño ambiental, al mismo tiempo que ofrece información sobre las mejores prácticas y brinda orientación a los países que aspiran a ser líderes en sostenibilidad. "Estas métricas proporcionan un indicador a escala nacional de cómo los países están cerca de los objetivos establecidos de la política ambiental", subrayó el informe.
"La buena gobernabilidad surge como el factor crítico requerido para equilibrar estas distintas dimensiones de la sostenibilidad", enfatizó el reporte. Por este motivo, recomiendan a los mandatarios utilizar estos datos para "facilitar" la detección de problemas ambientales, hacer un "seguimiento" de las tendencias, destacar los éxitos y fracasos de sus políticas, identificar las mejores prácticas y optimizar las ganancias de las inversiones en el cuidado de la Casa Común.




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