13 de diciembre 2001 - 00:00

La casa de Omar, un punto turístico

Kandahar (ANSA) - Las bombas de los B-52 norteamericanos que cayeron sobre Kandahar redujeron a escombros la casa del mullah Mohammed Omar, el líder talibán, la que en estos días se ha convertido en un curioso centro turístico para los líderes tribales afganos.

Los ataques estadounidenses sólo dejaron intactos el dormitorio y los sanitarios en porcelana rosa del baño privado del mullah.

Lo que se ve hoy es una cuna de hierro verde oxidada, que se bambolea con el viento. Al lado, bajo el pórtico devastado, hay un fragmento de bomba.

En la casa vivía toda la familia del Amir-ul-Momineen, «el príncipe de los creyentes». Uno de sus cinco hijos, un niño de diez años, murió en su cama: la noche siguiente todos huyeron, algunos dicen que a Pakistán.

• Construcción

Construida hace dos años, la mansión del hombre más misterioso del mundo está aislada, rodeada por las montañas áridas del altiplano desértico de Kandahar.

La propiedad se extiende sobre una decena de hectáreas, en una suerte de curiosa mezcla de kitsch árabe y oriental. La mezquita, de techo plano, tiene pequeños minaretes amarillos y azules.

Sobre las paredes de hormigón armado de los patios internos están pintados, en el estilo del realismo socialista, los muros de Kabul, las montañas del Hindu Kush, canales, aviones militares verdes. En el jardín cuelgan de las pérgolas zapallos maduros y ya secos por el abandono.

• Homenaje

El dormitorio del mullah es pequeño, casi enteramente ocupado por un lecho matrimonial y un armario modular. El baño está cubierto de mosaicos, con sanitarios color rosa.

Las mujeres vivían en sus apartamentos. Y hay también un gran lavarropas que extrañamente no fue llevado por quien se encargó de saquear todo.

El mullah, según un vocero del nuevo dueño de Kandahar,
Gul Agha Shirzai, está oculto en el sur de la provincia de Kandahar, en el límite con la de Helmand. Ayer se vio salir a unos 20 hombres de las fuerzas especiales norteamericanas de la residencia, temporariamente ocupada por Hamid Karzai, el primer ministro designado.

Cientos de notables locales fueron a rendirle homenaje antes de su partida rumbo a Kabul. Karzai no durmió en toda la noche para recibirlos. Todos se agolpaban fuera de la puerta de la ex residencia del mullah, y a la vista de una mujer de rostro descubierto reían, ocultando el rostro con sus chales.

Tras la reunión con el primer ministro, todos fueron a dar una vuelta turística por los escombros de la casa del mullah.

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