La casa de Omar, un punto turístico
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La propiedad se extiende sobre una decena de hectáreas, en una suerte de curiosa mezcla de kitsch árabe y oriental. La mezquita, de techo plano, tiene pequeños minaretes amarillos y azules.
Sobre las paredes de hormigón armado de los patios internos están pintados, en el estilo del realismo socialista, los muros de Kabul, las montañas del Hindu Kush, canales, aviones militares verdes. En el jardín cuelgan de las pérgolas zapallos maduros y ya secos por el abandono.
• Homenaje
El dormitorio del mullah es pequeño, casi enteramente ocupado por un lecho matrimonial y un armario modular. El baño está cubierto de mosaicos, con sanitarios color rosa.
Las mujeres vivían en sus apartamentos. Y hay también un gran lavarropas que extrañamente no fue llevado por quien se encargó de saquear todo.
El mullah, según un vocero del nuevo dueño de Kandahar, Gul Agha Shirzai, está oculto en el sur de la provincia de Kandahar, en el límite con la de Helmand. Ayer se vio salir a unos 20 hombres de las fuerzas especiales norteamericanas de la residencia, temporariamente ocupada por Hamid Karzai, el primer ministro designado.
Cientos de notables locales fueron a rendirle homenaje antes de su partida rumbo a Kabul. Karzai no durmió en toda la noche para recibirlos. Todos se agolpaban fuera de la puerta de la ex residencia del mullah, y a la vista de una mujer de rostro descubierto reían, ocultando el rostro con sus chales.
Tras la reunión con el primer ministro, todos fueron a dar una vuelta turística por los escombros de la casa del mullah.



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