24 de julio 2006 - 00:00

La cumbre, como ring de interna cordobesa

La Cumbre del Mercosur en Córdoba, que reunió a ocho presidentes latinoamericanos, agudizó la interna que desde hace tiempo enfrenta al gobernador José Manuel de la Sota, que controla el PJ, y al intendente de la capital, Luis Juez, jefe de su propio sello, el Partido Nuevo.

La pulseada fue en diversos frentes y en varios capítulos, y anticipa el nivel de rispidez para la elección de 2007, donde Juez será candidato a gobernador para suceder a De la Sota quien, por impedimento constitucional, no puede repetir.

Hubo tres escenarios puntuales en los que se registró el tironeo:

  • Un largo forcejeo, primero, para definirsi Juez podría concurrir o no a la cena de gala, en el Palacio Ferreyra, de la que participan los presidentes como inicio de las cumbres. Al final, sin Fidel Castro, ni Hugo Chávez, ni Lula Da Silva, el impacto de la cena se desdibujó.

  • La puja por protagonismo se trasladó también a Capital, donde el miércoles por la mañana Kirchner recibió a Juez, que de ese modo logró luego de varios meses una audiencia con el Presidente. La polémica por el Consejo de la Magistratura, en la que el juecismo votó contra el proyecto Cristina, le cerró todas las puertas al cordobés. Pero pocas horas antes de la cumbre, Kirchner lo «amnistió». En tanto, De la Sota cedió a su vice, Juan Schiaretti, la tarea de recibir a los mandatarios extranjeros: le permitió así actuar como gobernador en funciones, algo lógico atento a que De la Sota postula a Schiaretti como su sucesor. Esa operación finalmente no salió mal: la televisión de todo el mundo pudo ver al vicegobernador protagonizando la primer foto junto a todos los recién llegados.

  • También hubo otro terreno: el acto de Castro y Chávez, donde Juez marcó presencia a través de pancartas y militantes, mientras De la Sota -quizá con la presunción de que ese acto podía ser mal visto por el cordobés medio- no mandó ninguna representación.
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