27 de febrero 2007 - 00:00

La duda es ahora la boleta presidencial

Ricardo López Murphy
Ricardo López Murphy
El anuncio de Mauricio Macri -esperado, casi obvio desde la última semana- alivió a muchos, pero dejó abierta la duda sobre cómo jugará la fuerza que logró crear en menos de cinco años en la pelea principal de 2007, la que se librará por la presidencia de la Nación. Anoche, en diálogo con este diario, el candidato rechazó la sola idea de competir también por la presidencia en octubre próximo. «No puedo pedir el apoyo ahora de los porteños para después ir a otra elección.» Se negó a dar algún adelanto de preferencias: «Si ganamos la elección a jefe de Gobierno, estaremos en condiciones inmejorables de contribuir a una candidatura presidencial ganadora», agregó.

La indefinición en ese sentido es una de las principales preocupaciones hoy en PRO, a pesar de la insistencia de Macri en asegurar que se definirá el postulante nacional después de las elecciones porteñas. Ayer, en su anuncio, dijo inclusive que Ricardo López Murphy es sólo un «precandidato» y que nada hay definido. Lo cierto es que en el macrismo hasta se aventura la posibilidad de una figura nueva para la competencia nacional mientras gana la idea de un candidato propio y se devalúan las chances de un acuerdo con Roberto Lavagna.

Sobre ese tema debatió ayer una mesa de Compromiso para el Cambio que entre otros integraron Paula Bertol, Eugenio Burzaco, Néstor Grindetti, Esteban Bullrich, Marcos Peña y aliados de Recrear como Marcelo Meis y Carlos Araujo.

A considerar de ese grupo, se dio importancia al resultado de la elección local, ya que junto con Santa Fe «son los dos distritos importantes donde puede perder Kirchner, donde se le puede poner freno al proyecto chavista de Kirchner».

  • Concentración

  • Macri les dijo que por ese razonamiento deben concentrarse tres meses exclusivamente en el triunfo en la Capital Federal. Estaban también Federico Pinedo, Jorge Vanossi y Hugo Martini y su primo, Jorge Macri, uno de los que le aseguró que hubiera preferido la candidatura presidencial de su pariente. Hoy al mediodía habrá otra tenida que analizará la postulación a presidente, pero no quieren en el macrismo que eso trascienda para evitarse presiones de anticipar también ese anuncio, ante un Ricardo López Murphy que ya se dice el candidato.

    También en una mesa de Recrear se perfiló la doble candidatura del ex ministro (a presidente y a diputado por la provincia de Buenos Aires en la misma elección).

    «Hay que construir el espacio nacional», se dijo, y que «sería difícil si fuésemos con Lavagna, radicales y duhaldistas».

    Entonces, no se descartó ni que fuera L. Murphy, ni el propio Macri (como disparan especialmente desde Recrear), ni un tercero por designar (una figura nueva y joven, dicen). Pero tanto en el macrismo como en Recrear creen que esperar hasta junio es mucho tiempo para definir candidato nacional.

    Lo cierto es que la irrupción de Macri nuevamente en la contienda porteña mortifica a los dos candidatos hasta ahora en pugna, Jorge Telerman y Daniel Filmus.

    Algunos creen que el gobierno nacional se lamenta por estas horas de haber traspasado al candidato Daniel Scioli al distrito bonaerense. Al menos hasta días atrás en el gobierno existía el desconcierto por la decisión de Mauricio Macri de competir por el Gobierno porteño y no por el nacional. «Sólo un tipo como Durán Barba le puede aconsejar eso», se escuchó bramar en el despacho de Alberto Fernández cuando corrió la noticia, días atrás de esa decisión. Es que Filmus aún no remonta en adhesiones, mientras Telerman goza del mejor lugar para continuar posicionándose en su batalla por ser reelecto. Se animó el piquetero Humberto Tumini (del ala oficialista, pero adherente a Telerman y a la ministra Gabriela Cerruti) a difundir que el gobierno debería declinar la candidatura de Filmus. Aún algunos telermanistas creen que eso podría ocurrir. Pero, sin embargo, las posibilidades de arribar a un pacto entre kirchneristas se resumen hoy a la segunda vuelta.

    Macri elude, como debe hacerlo en campaña, que podría perder la primera ronda electoral. Su tropa lo anima a ganar en la primera, algo que no consiguió Aníbal Ibarra en 2000, cuando le faltó un punto para consagrarse en el esplendor de la extinta Alianza. Pero Ibarra no dio ballottage porque su contrincante, Domingo Cavallo, desistió ante la diferencia que lo separaba en votos de su rival.

    Algo similar cree el macrismo que podría lograr, si es que consigue perforar el techo de adhesiones que mantiene en la Capital Federal.

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