29 de octubre 2010 - 16:16

La emoción inundó las calles de su ciudad natal

La emoción inundó las calles de su ciudad natal
(Enviado especial a Río Gallegos).- La ciudad natal de Néstor Kirchner despertó con la congoja que ya desde el miércoles había comenzado a recorrer las mismas calles que lo vieron dar los primeros pasos al ex presidente. Los habitantes de Río Gallegos amanecieron atentos a las imágenes de TV que mostraban el velatorio en la Casa Rosada en el que miles de personas daban el último adiós al santacruceño.

Mientras en el cementerio municipal se ultimaban los últimos detalles para recibir los restos del ex presidente, paulatinamente la gente comenzaba a instalarse en las puertas del camposanto para procurar estar lo más cerca posible del cortejo fúnebre, y despedir a su adorado "Lupo", tal el apodo por el cual se lo conocía a Kirchner por estas tierras.

La tranquilidad y monotonía característica de la ciudad patagónica se vio interrumpida por miles de personas que se preparaban para darle el último adiós al hombre que marcó a fuego la política provincial y nacional en los últimos 20 años.

En un clima de dolor, también hubo quienes llegaron de otras ciudades del Santa Cruz profundo, como Pico Truncado o Caleta Olivia. Las márgenes del trayecto que une el aeropuerto Norberto Fernández con el cementerio se convirtieron en otro punto elegido por los santacruceños para apostarse desde temprano.

"El cuerpo le quedó chico", "Cristina con el pueblo, Lupo con Perón" y el ya clásico "Gracias Néstor y fuerza Cristina", que tanto se escuchó entre las miles de personas que desfilaron por el velorio en Casa Rosada, fueron algunas de las leyendas que podían leerse en los carteles que decoraban el camino.

Una vez que el avión que trasladaba los restos del ex presidente llegó desde Buenos Aires, la ansiedad se apoderó súbitamente de todos. De quienes esperaban en la ruta y de los que estaban detrás de las vallas en la puerta del cementerio.

Cuando el cortejo fúnebre salió del aeropuerto de la ciudad, las muestras de amor incondicional por Kirchner se multiplicaron por miles, en gritos, cartas, flores, gestos. En lo que fue la movilización más grande en la historia de Río Gallegos, miles de personas también brindaron su respaldo para Cristina, a quien desde hace años adoptaron como a una hija.

El punto cúlmine de emoción se vivió en el momento en el que el auto que trasladaba el féretro ingresó al camposanto. Es que de alguna forma, esa fue la última vez en que miles de personas pudieron ver a "Lupo". Más tarde, todos volvieron a sus casas, aún tristes y dolidos por la muerte de quien sigue siendo orgullo para Río Gallegos.

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