La fiesta del campo mezcló tribus llamadas no sólo por retenciones
-
Según una encuesta, el 61,5% de las personas votarían a un dirigente opositor si las elecciones fueran hoy
-
La Corte ordenó trasladar del fuero laboral al Contencioso Administrativo una causa de UPCN contra el Estado
Souvenirs, también variados, gorros argentinos de paño a unos $ 30, escuditos, banderitas, camisetas patrias para bebés, adminículos alusivos para celulares y remeras. «Estoy con el campo» ($ 30). Tanta gente atrajo a muchos vendedores ambulantes de helados ($ 3 el bombón), pochoclo, garrapiñada, caramelos, hamburguesas de dudosa procedencia, demasiado flacas, demasiado grandes, con el beneficio del parque que disipaba los humos de la grasa quemada.
En medio de ese andar multitudinario llegó Elisa Carrió con los suyos, perdida en la multitud y sin duda desacostumbrada a entregarse a esas prácticas sin ser protagonista. Francisco de Narváez, solitario, al paso se frenaba para conversar con algún asistente que lo reconocía. Esteban Bullrich, con gente de Recrear, casi era una referencia por su altura, que permite distinguirlo desde lejos.
Y hasta la columna del peronismo disidente se ligó cientos de miles de aplausos que seguramente no esperaba, cuando su ingreso fue anunciado por altoparlantes. Lo mismo le pasó a Luis Barrionuevo: «Diez cuadras de gente con Barrionuevo», gritó el presentador, ya sobre el inicio del acto.
Pasadas las tres de la tarde, se apiñaban los manifestantes sobre el escenario, elevado en avenida Del Libertador y Sarmiento, con vista al centro porteño y se extendía la concentración varias cuadras, hasta Salguero, expandiéndose sobre el parque y acumulando adherentes en la avenida Sarmiento.
«Ahí está Castells, Castells y su gente», se entusiasmaba el presentador y daba cuenta de documentos extraviados, de cantidad de gente («pasamos los 120.000», dijo cuando todavía no eran las tres de la tarde). Denunció también que «a cien micros que están en la General Paz no los dejan pasar».
Otros prefirieron aguardar en los coquetos bares de la zona, y unos pocos, en general mayores, alcanzaron a ocupar los bancos del parque, con vista a la avenida Del Libertador.
De pronto, un grupo chico con bandera de Tierra del Fuego se sumergió en la multitud entre aplausos, junto a delegaciones de Necochea, Coronel Dorrego, Trenque Lauquen, Cañada de Gómez, Chivilcoy, Armstrong, Bariloche y Pergamino.
«Por un país federal, democracia y dignidad», decía un cartel en el escenario, al que apuntaban las agrupaciones, como Pampa Sur, que, desobedeciendo a Mauricio Macri, colgó una enorme bandera que los identificaba, entre dos árboles, pero no fueron los únicos rebeldes en ese tipo de contravenciones.




Dejá tu comentario