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Evo Morales
Quienes siguen con atención estas dimensiones rioplatenses del fenómeno boliviano advirtieron que mientras caía Sánchez de Lozada en La Paz -proceso que abrió el camino de la presidencia al tambaleante Carlos Mesa-, en la Avenida de Mayo desfilaron 30.000 personas dirigiéndose al Consulado de Bolivia.
En su mayoría, estos militantes se identifican con el cocalero Morales, dirigente del MAS, una organización bastante gaseosa, casi una corriente de sentimiento reivindicativo, que le permite a este líder ir moviéndose ahora hacia el centro con la perspectiva de que sólo así podrá llegar algún día -tal vez no tan lejano- al poder. Por eso, que el gobierno de Kirchner enviara como observadormediador a La Paz a un piquetero, Isaac «Yuyo» Rudnik, no irritó tanto a Mesa como a Morales.
La presencia del MAS en la Argentina se ha vuelto una de las claves de esta organización. No sólo existe una gran acumulación de dinero, de la cual una parte se remite a Bolivia, por el negocio frutihortícola. En «La Salada», en el partido de Lomas de Zamora, los bolivianos manejan un mercado denominado «Feria Ocean», que extiende sus tinglados a lo largo de 4 hectáreas en las márgenes del río Matanza. Rufino Vázquez Sandoval es, además del presidente de la cooperativa, un líder social y político que entró hace tiempo en fricciones con las autoridades del lugar, inclusive con la Prefectura Naval. Por eso está pensando en trasladar la feria hacia La Matanza, donde está por comprar un predio en 4 millones de dólares. La ex ministra Nélida «Chichi» Doga y hasta el mismísimo Eduardo Duhalde se interesaron ya por el efecto que producirá en Lomas de Zamora el alejamiento de esta especie de shopping boliviano.
Dedicada al negocio textil, la cooperativa de «Feria Ocean» cuenta con 1.200 socios que aportan 1.000 dólares por mes cada uno. Así como quienes manejan el mercado frutihortícola son originarios de Saropalca, estos textiles -comerciantes y pequeños industriales- son del pueblo de Capinota, en Cochabamba.
Si bien estos bolivianos cada vez más poderosos también aportan al desarrollo de Morales, el MAS todavía no se ha organizado en la Argentina. Sí lo ha hecho en Ecuador, en Chile y en Perú, siempre sobre la base de comunidades de emigrantes. En Venezuela, el desarrollo de esta fuerza de raíz cocalera se produce bajo el activo amparo de Hugo Chávez. Todos esperan que se reglamente la ley inspirada en el MIR, pero jamás reglamentada, que permite el voto de los residentes extranjeros. En ese universo ganaría ampliamente Morales.
El retraso social de los indígenas bolivianos es un argumento de gran potencia para estos socialistas. En el mayor reservorio de gas de América del Sur sólo 3% de los habitantes urbanos tiene acceso a ese fluido, mientras 60% de los bolivianos cocina todavía con guano. Una garrafa cuesta $ 30, pero en El Alto, el pueblo donde viven quienes prestan servicios en La Paz, el promedio de la población vive con menos de $ 1 por día. Allí se registran temperaturas de 6 grados bajo cero. Aun así, el desarrollo político de Morales ha ido moderándose paulatinamente, hasta provocar la impugnación de los demás líderes de la izquierda que ya creen detectar, con acierto, que abandonó la bandera de la nacionalización de los hidrocarburos, una propuesta que podría provocar la secesión del este cruceño.
Bielsa, el canciller, ha tomado bajo su responsabilidad el seguimiento de la crisis boliviana. Ayer se reunió con el embajador de ese país en Buenos Aires, Arturo Liebers. No es un diplomático cualquiera: ex diputado nacional, ex ministro de Agricultura y ex embajador en Bélgica (donde consiguió los tractores europeos para Quispe), es uno de los principales aliados del presidente del Senado, Ormando Vaca Diez. Tanto que si cayera el gobierno de Mesa, Bielsa ayer habría estado hablando con quien será su colega. El embajador no es un «curaca» transterrado, pero también juega, a distancia, su propio partido en la crisis.




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