La izquierda se divide más con Zamora ganador

Política

El gen de la cariocinesis, combinado con cierta dosis de ego, no resiste antídoto, y menos con 12,3% de sufragios, casi 2 puntos más que en 2001. Mauricio Macri, con el inédito ofrecimiento a Zamora para que se ocupe de la defensoría del pueblo de la ciudad de Buenos Aires, contribuyó a inflar más su figura. Zamora, por supuesto, siente como un agravio que el retador de Aníbal Ibarra le busque trabajo, sobre todo, cuando tiene mandato hasta 2005 como diputado nacional.

La única que pudo filtrarse en medio de tamaña sobredosis de zamorismo fue Vilma Ripoll, del MST, que consiguió renovar el escaño con la casaca de Izquierda Unida en la Legislatura. La dama será la solitaria sobreviviente de la izquierda pura que había copado parte del ex Concejo Deliberante en 2000. Aunque desee lo contrario, puede que Ripoll permanezca aislada, sin poder aunar voluntades con Autodeterminación y Libertad, salvo que Zamora deje el asambleísmo que reniega de Marx y Lenin, y vuelva a las raíces partidarias.

• Sin avances

Lo mismo puede ocurrirle a Patricia Walsh en Diputados, donde -excepto coincidencias puntuales con Alicia Castro, los socialistas y hasta el ARI (también el PJ, cuando se anularon la Obediencia Debida y el Punto Final)- nunca pudo avanzar en acuerdos con Zamora por más que tengan historias en común. Cuando se voltearon las leyes del perdón, este último se abstuvo en una actitud insólita que lo ubicó, por ejemplo, en la misma posición que la UCR y en las antípodas de Walsh y compañía. La especialista en salud mental Marta De Brasi (vive 7 meses al año en Italia, si bien se supone que cambiará ahora de ritmo de vida sin reclamar desarraigo), y el ex metalúrgico Carlos Tinnirello se ajustarán desde el 10 de diciembre a las órdenes de Zamora, lo cual pone en duda cualquier operación con otros embajadores del abanico socialista en el recinto de la Cámara Baja.

A diferencia de
Ripoll, Patricio Echegaray (también de IU), la humanista Lía Méndez, el socialista Abel Latendorf y Jorge Altamira -ahora enrolado electoralmente en el PO bonaerense, aunque mantiene esta sinecura metropolitana-, dejarán lugar en el palacio de Perú 130 a las huestes zamoristas, que los duplicarán en número. El lote de AyL llegará encabezado por la propia señora de Zamora, Noemí Olivetto. A esta psicóloga y terapeuta grupal, la secundan el actor y «trabajador de la cultura» Héctor Bidonde, el arquitecto Sergio Molina (que fue de vice, con una banca de repuesto), Patricia Flores (sindicalista de ATE), el «luchador social» Rubén Devoto, el colega de Molina Daniel Betti, la médica Susana Echegoyen, y el delegado telefónico Tomás Devoto.

Los
Devoto, que son hermanos, Betti y, por supuesto, Olivetto -a quien algunos le adjudican gran influencia (y no sólo doméstica) sobre Zamora- reconocen militancia en fuerzas trotskistas, del mismo origen que el ex líder del MAS. Todos ellos compartieron filas en los '80 y '90 con Ripoll, no obstante lo cual hoy aparecen distanciados por la contumacia de Zamora, que quiere aparecer lo más lejos posible de trapos rojos y de las estructuras tradicionales de la izquierda, camuflándose en un falso horizontalismo y reivindicando el caceroleo como práctica política.

Como están las cosas, es probable que haya más entendimiento entre
Ripoll y los amigos de Miguel Bonasso que llegan a la Legislatura, Diego Kravetz, Beatriz Baltroc, Milcíades Peña, Claudio Ferreño y Mónica Bianchi, pues compartieron trabajo en fábricas recuperadas.

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