27 de septiembre 2005 - 00:00

La "mística" PJ de Chiche contra la "billetera" oficial

La casona de Gaspar Campos, en Vicente López, que Juan Domingo Perón ocupó a su regreso de 17 años de exilio, se abrirá para recibir a Chiche Duhalde que, por primera vez sin aparato estatal se abraza a la mística peronista creyendo que es un imán de votos.

Enfrente Néstor Kirchner, «el candidato que no figura en ninguna lista», desparrama promesas de obras que, según estimó ayer, alcanzará los 1.000 millones de pesos al caer 2005. Es, dijo, la mayor inversión en infraestructura de la historia en la provincia.

Con arsenales diferentes, el duhaldismo y el kirchnerismo encararán el último tramo de la campaña -cuando faltan 26 días para la elección- que esta semana llevará a sus candidatas estelares, Chiche Duhalde y Cristina Kirchner, a municipios dominados por caciques rivales.

La diputada, que retomó ayer la ronda proselitista luego de cuatro días de reclusión familiar -por el casamiento de su hija Agustina-, visitará los próximos días Vicente López, distrito en manos de Enrique «Japonés» García, un radical en sintonía con la Casa Rosada.

Allí, Chiche recorrerá la casona de Gaspar Campos -donde vivió Perón en los '70-, junto a Silvia Martínez, diputada nacional chichista, que controla el sello del PJ en Vicente López. En octubre, sin embargo, irá aliada a Luis Patti, con Antonio Rattín, como primer candidato.

Forma parte de una lógica integral de campaña: abrazar, una y otra vez, los íconos del peronismo con la intención de retener el voto del PJ ortodoxo. Pero ese plan sufrió un revés: no habrá caravana el 17 de octubre trasladando los restos de Perón al mausoleo de San Vicente.

La comisión del mausoleo, que integra
Eduardo Duhalde, acordó postergar esa mudanza para que no se embarre con los ruidos electorales. Igual, la ex primera dama tiene previsto -siempre con tono místico- visitar la obra que se levanta en la quinta 17 de Octubre, en San Vicente.

Con el mismo perfil, sobre el fin de semana,
Chiche se zambullirá por José C. Paz, donde manda el neokirchnerista Mario Ishii. Es uno de los distritos donde el duhaldismo teme no poder controlar la elección si no consigue montar una estructura de fiscales.

José C. Paz es, además, un territorio donde el sello PJ tiene mayor incidencia y el duhaldismo espera «facturar» el control de la marcha y los símbolos peronistas. Si ocurre,
Ishii deberá encontrar explicaciones para fundamentar una derrota ante el Presidente.

• Desafíos

Otro destino programado por Chiche es Ensenada, distrito controlado por Mario Secco, un vecinalista con cercanía a Kirchner y adorador del venezolano Hugo Chávez. El viernes, en tanto, desembarcará en Tres de Febrero donde podría cruzarse con su rival.

Por su parte,
Cristina Fernández se lanzará a recorrer el conurbano sur. Mañana visitará Lanús junto a José «Pepe» Pampuro, un desafío al multirreelecto Manuel Quindimil, donde el gobierno espera dar un «golpe electoral».

La primera dama también agendó una recorrida por Burzaco, partido de Almirante Brown, territorio que tiene alambrado el duhaldista
Jorge Villaverde. En ese municipio, el Frente para la Victoria (FpV) apenas pudo conformar una lista que, admiten, no alcanzaría para aportar una victoria.

El viernes, en tanto,
la senadora tiene predefinidas dos actividades en el oeste: en Tres de Febrero, campamento del metalúrgico Hugo Curto, y Morón, donde gobierna Martín Sabbatella, un independiente que regala tijeras para incentivar el corte de boleta.

Hoy, en tanto, Cristina se moverá en territorio amigo: visitará una empresa láctea en General Rodríguez, junto a
Felipe Solá y al intendente Marcelo Coronel y luego se reunirá con empresarios en Luján. La primera dama no arrima promesas; esa tarea corresponde al Presidente.

De visitante,
Cristina quizá se tope con algunos reproches contra los que los dirigentes duhaldistas definen como « discriminación» por parte del gobierno nacional y provincial a la hora de recibir obras y subsidios del Estado.

Es un punto que, de manera recurrente, dispara una discusión en el gabinete de
Felipe Solá donde dos sectores se gruñen por cómo debe activarse la maquinaria estatal: unos sostienen que debe ser funcional al armado político; otros, que no debe distinguirse entre aliados y rivales.

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