8 de noviembre 2001 - 00:00

La oposición afgana avanza y ya amenaza bastión de los talibanes

Un panfleto arrojado por EEUU sobre Afganistán muestra al líder talibán, Mohammed Omar, en la mira de un arma de fuego. ¡Estamos mirando!, asegura.
Un panfleto arrojado por EEUU sobre Afganistán muestra al líder talibán, Mohammed Omar, en la mira de un arma de fuego. "¡Estamos mirando!", asegura.
Islamabad (EFE, AFP, DPA, Reuters) - Exactamente un mes después del inicio de la ofensiva estadounidense contra Afganistán, la Alianza del Norte aseguró ayer que sus tropas entraron en los suburbios del bastión talibán de Mazar i Sharif, al norte del país.

Según Mohammed Ashraf Nadim, portavoz del comandante Mohammad Atta, uno de los principales líderes de la Alianza, las fuerzas opositoras (en dos grupos) están «a siete kilómetros al sudeste de Mazar y a 15 km al suroeste». «Tomamos el distrito de Sholgera y esperamos llegar esta noche hasta las puertas de Mazar», en cuyo frente combaten unos 3.100 soldados de la Alianza, precisó Nadim. El subjefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, general Peter Pace, confirmó el avance de la oposición afgana.

Por su parte, la milicia islamista de los talibanes desmintió que la oposición hubiese logrado avanzar hacia Mazar i Sharif y anunció que dispone de «escuadrones suicidas» para combatir a las tropas de la coalición internacional.

• Tropas europeas


Si se confirma el avance militar de la oposición, sería el primer resultado concreto en el terreno de los bombardeos norteamericanos.

Durante la jornada, Alemania e Italia aprobaron el futuro envío de unidades militares de apoyo para la lucha antiterrorista que libra Estados Unidos en Afganistán. En una decisión calificada como histórica por implicar la mayor misión militar de soldados alemanes desde la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Berlín dio luz verde al despliegue de tropas. La medida será sometida a votación parlamentaria la semana próxima. A pedido de Estados Unidos, Alemania pondrá a disposición de la guerra hasta 3.900 soldados y dotaciones de tanques rastreadores Fuchs para la lucha contra armas biológicas y químicas. En Italia, el despliegue de tropas anunciado por el gobierno ya fue aprobado ampliamente por la Cámara de Diputados y comprenderá 2.700 soldados profesionales, incluyendo tropas terrestres. También se descuenta la aprobación en el Senado.

En Francia, en tanto, la población muestra resistencia a una participación en la campa-ña estadounidense. Por eso, fue una gran sorpresa para los franceses ver a su presidente Jacques Chirac diciéndole a Bush que 2.000 efectivos de su país estaban «involucrados en las acciones militares» contra el régimen talibán de Afganistán. Chirac no brindó detalles sobre los tipos de misiones de las tropas francesas, pero, según anteriores declaraciones, se trataría de tareas de inteligencia naval y aérea.

En tanto, el presidente paquistaní,
Pervez Musharraf, pidió en Estambul el cese de los bombardeos contra Afganistán durante el mes sagrado del Ramadán y anunció que discutirá ese asunto con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

• Confianza

En una conferencia de prensa durante una breve escala en Estambul, antes de viajar a Francia, Musharraf descartó cualquier posibilidad de un golpe de Estado en su país a raíz del descontento popular por el apoyo de Pakistán a EE.UU. y aseguró que los que están en contra de su política con respecto a Afganistán son una minoría.

El gobierno paquistaní confirmó que el único embajador del régimen afgano, el «mulá»
Abdul Salam Zaif, considerado la voz de los talibanes en el exterior, recibió la indicación de poner fin a las conferencias de prensa en las que sobre todo criticaba a los Estados Unidos.

Por la mañana, la aviación norteamericana volvió a gol-pear las posiciones talibanes en el nordeste de Afganistán, cercano a la frontera con Tayikistán, por séptima vez en once días. No obstante, en esta zona, las fuerzas de la oposición todavía no lanzaron la ofensiva terrestre. Los talibanes indicaron que 37 civiles murieron en los bombardeos norteamericanos en el norte de Kabul, cerca de Jalalabad (este) y en la provincia de Herat (oeste).

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