11 de noviembre 2003 - 00:00

La pelea clave con Duhalde es por el control legislativo

En su relación zigzagueante, Eduardo Duhalde y Felipe Solá tienen a corto plazo como motivo de disputa la definición de las autoridades de la Cámara de Diputados bonaerense. Ese capítulo tiene que clausurarse, con o sin conflicto, para mediados de diciembre.

La pulseada se perfiló apenas Solá obtuvo su reelección como gobernador en setiembre cuando Duhalde intercedió para que su amigo, Antonio Arcuri, sea designado como segundo del Senado, como escolta de la duhaldista Graciela Giannettasio, vicegobernadora electa.

A poco de abrirse ese tironeo, Solá pactó con Duhalde que «sólo aceptaría» ceder ese sillón -que para el bloque del PJ debía ocupar Hugo Corvatta, el felipista que los últimos dos años fue virtual vicegobernador- en la medida que le permita proclamar un jefe propio en Diputados.

Nunca quedó del todo clara la respuesta de Duhalde: unos dicen que el ex presidente aceptó esas condiciones y mediaría en beneficio de un felipista; otros afirman que el ex presidente jamás se comprometió a intervenir y que se limitó a expresar su prescindencia en ese juego.

La situación es la siguiente:

Solá le avisó a Duhalde que «con o tu apoyo» peleará para ubicar a Florencio Randazzo como presidente de Diputados, sitio que actualmente ocupa Osvaldo Mércuri con el respaldo de un grupo importante de legisladores, la mayoría con peso territorial y manifiesta fidelidad a Duhalde. Cerca de Mércuri aseguran que juntan entre «35 y 45» voluntades sobre un bloque de alrededor de 50 diputados, lo que, en teoría, le permitiría en caso de que se vote puertas adentro del PJ continuar como jefe de la Cámara. En tanto, en Casa de Gobierno, mapean la provincia y aseguran que colectaron respaldos pertenecientes al norte del conurbano, La Plata y las secciones 2ª, 4ª, 6ª mientras resignan la 7ª, parte de la 3ª y de la 5ª.

• Mientras de ambos lados se preparan para la batalla, el ex presidente le respondió que quiere evitar que esa disputa derive en un conflicto político. Sin embargo, aseguró que será prescindente en esa definición.
«Es una cuestión que deben resolver los diputados», avisó sembrando especulaciones. Los hombres de Solá leyeron que eso implica darle «vía libre» al gobernador para avanzar en la conquista de la jefatura de Diputados; del otro lado, entienden que es un gesto a su favor porque «sin la mediación de Duhalde, Solá no logrará sacarlo a Mércuri».

• Un funcionario muy cercano a
Solá dio su explicación. «La cuestión no es anti-Mércuri, ni es Randazzo a muerte. Lo que Felipe quiere es garantizar la gobernabilidad de la provincia para los próximos cuatro años y con un grupo de diputados críticos en la Legislatura eso podría dificultarse.» Otro hombre con acceso diario al despacho del gobernador es más duro y terminal: «Solá va a pelear a fondo porque sabe que en esta disputa está marcando su futuro político: el enfrentamiento ya es público y si se entrega aparecerá como el derrotado, situación que no puede permitir».

• Algo de eso hay: como nunca
Solá le avisó a Duhalde que quiere desembarcar en la Cámara de Diputados y hasta mandó a alguno de los suyos a «testear» el comportamiento de cada legislador para ver cómo jugará en un eventual conflicto explícito. «Estamos mirando los papeles: muchos diputados tienen funcionarios propios designados en el gobierno, deben favores y otras cosas. Vamos a valorar todo para ver cómo y con quién juegan» dicen desde Casa de Gobierno a modo de amenaza.

• En la mesa chica del PJ de Diputados -
Mércuri, Juan Garivoto e Isidoro Laso- exponen otras armas: dicen que los diputados priorizan su autonomía y argumentan, casi como elemento central, que Randazzo (actual jefe de Gabinete bonaerense) es «masivamente repudiado» en la Cámara baja. Podrá cuestionarse la dimensión que se da pero es cierto que entre los diputados, tras algunas embestidas en cuanto a Reforma Política y otras leyes, Randazzo se ganó varios enemigos en esa casa.

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